1/1/08

EN BUSCA DE DIOS

Por Fernando Cazón Vera

Cuando yo llegué al mundo no tenía Dios.
Después mi madre me prestó uno
que en el primer pecado se gastó.
Y he allí que estuve solo como millares de hombres.

Pero tenía que hacerme un Dios.
Al comienzo no sabía con qué materia fabricarlo.
Los brujos habían usado escobas,
los sacerdotes habían usado piedras,
y los salvajes, más prácticos, habían usado simplemente animales.

Cristo se había usado a sí mismo,
pero muchos hombres aprovecharon para creer en el Dios que su cuerpo llevaba,
hasta que uno -¡siempre hay uno!- lo vendió a los creyentes de otros dioses más plácidos.

Todos los materiales, todas las bestias,
y hasta el hombre mismo
alguna vez habían sido dioses.

Dónde encontrar entonces sustancia para fabricarme un Dios.
¿Acaso en la palabra?
Pero el verbo había sido usado por miles de profetas
de los miles de dioses,
que se hizo Dios cuando estuvo en la boca del que nada creía.

Cuando yo llegué al mundo no tenía Dios.
Ahora tampoco…

Fuente: Varios, Grandes poetas de los 50, Oveja Negra, Colombia, 1986.

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