16/5/08

Sex symbol

Por Eduardo Galeano

El pulgo no hace ostentación. No alza altos mástiles, torres, obeliscos ni rascacielos. Tampoco fabrica largos fusiles, cañones ni misiles.

El pulgo, amante de la pulga, no necesita inventar ningún símbolo fálico, porque lo lleva puesto: mide nada menos que una tercera parte de su cuerpo, el tamaño más importante de todo el reino de este mundo, y está adornado con pumlitas.

Los machos humanos, mandones y matones, llevan miles de años ocultando esta humillante información.

Fuente: Galeano, Bocas del tiempo, Siglo veintiuno, México, 2004.

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