15/2/08

Sabios

Por Sócrates

No obstante, al examinarlo… [a un político con reputación de sabio] descubrí, atenienses, que muchos le tenían por sabio –empezando por él mismo-, pero que no lo era. Intenté entonces demostrarle que se creía sabio, pero que se equivocaba. A causa de ello me gané su enemistad y la de muchos que estaban delante.

Cuando les dejé, me iba diciendo:

-Yo soy más sabio que este. Puede que ninguno de los dos sepamos realmente nada que valga la pena, pero él cree saber algo, y no lo sabe; mientras que yo, que tampoco sé nada, no creo saber nada. Parece, pues, que al no creer saber lo que no sé, soy una pizca más sabio.

A continuación me dirigí a otro que pasaba por ser más sabio que el primero, y saqué la misma conclusión. Y también en este caso me atraje su enemistad y la de muchos que le rodeaban.


Fuente: Boorstin, Los pensadores, Crítica, España, 1999.