19/2/08

No mortales pero jodidos

Por Eduardo Galeano

1957
El Uvero

Almeida

Juan Almeida dice que tiene adentro una alegría que todo el tiempo le hace cosquillas y lo obliga a reír y a saltar, muy porfiada alegría si se tiene en cuenta que Almeida nació pobre y negro en esta isla de playas privadas cerradas a los pobres por pobres y a los negros porque tiñen el agua, y que para más maldición decidió hacerse peón de albañil y poeta, y que por si fueran pocas las complicaciones echó a rodar la vida en este juego de dados de la revolución cubana y fue conquistador del Moncada y fue condenado a prisión y a destierro y fue navegante del Granma antes de ser el guerrillero que está siendo y que acaba de recibir dos balazos, no mortales pero jodidos, uno en la pierna izquierda y trot en el hombro, durante el combate de tres horas contra el cuartel del Uvero, a orillas de la mar.

Fuente: Galeano, Memoria del fuego 3 EL SIGLO DEL VIENTO, Siglo Veintiuno, Madrid, 1986.

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