17/4/08

Todos somos infieles… en algún universo

Por Michio Kaku

Colin Trafford, un físico nuclear británico, está a punto de morir en 1954 cuando explota un experimento nuclear. En lugar de encontrarse en el hospital, él se despierta, solo e ileso, en un barrio remoto de Londres. Se siente aliviado porque todo parece normal, pero pronto descubre que algo anda mal. Todos los titulares de los periódicos son absurdos. La segunda guerra mundial no ocurrió nunca. Ni nunca se descubrió la bomba atómica.

La historia del mundo ha sido cambiada. Además, mira en un escaparate y advierte su propio nombre, con su fotografía, como autor de un libro de gran éxito de ventas. Queda conmocionado. ¡Una réplica exacta de sí mismo existe en este universo paralelo como escritor en lugar de cómo físico nuclear!

¿Está soñando todo eso? Hace años pensó en hacerse escritor, pero en su lugar decidió convertirse en físico nuclear. Aparentemente, en este universo paralelo, se hicieron diferentes elecciones en el pasado.

Trafford busca en la guía telefónica de Londres y descubre su nombre, pero la dirección esta equivocada. Temblando, decide visitar “su” hogar.

Al entrar en “su” apartamento, queda conmocionado al encontrar a “su” esposa –alguien a quien nunca ha visto antes-, una bella mujer que está amargada y furiosa por “sus” numerosos líos con otras mujeres. Ella “le” riñe por sus indiscreciones extramatrimoniales, pero nota que su marido parece confuso. Su réplica, descubre Trafford, es un sinvergüenza y mujeriego. Sin embargo, encuentra difícil discutir con una bella desconocida al a que nunca ha visto antes, incluso si resulta ser “su” esposa. Aparentemente, él y su réplica tienen universos cambiados.

Poco a poco descubre que es está enamorando de “su” propia esposa. No puede comprender cómo su réplica pudo tratar a su amad de una manera tan despectiva. Las siguientes semanas que pasan juntos son las mejores de sus vidas. Él decide reparar todo el daño que infligió su réplica a su esposa durante años. Entonces, precisamente cuando ambos se están redescubriendo mutuamente, él es devuelto de repente a su propio universo, dejando atrás a “su” amor. Arrojado de nuevo a su propio universo para encontrar a “su” esposa. Ha descubierto que la mayoría de las personas, pero no todas, en su universo tienen una réplica en el otro. Seguramente, razona él, “su” esposa debe tener una réplica en su propio universo.

Llega a obsesionarse, rastreando todas las claves que recuerda de su universo gemelo. Utilizando todo su conocimiento de la historia y de la física, concluye que los dos mundos divergieron entre sí debido a algún suceso capital en 1926 o 1927. Un único suceso, razona él, debe haber separado los dos universos.

Sigue entonces meticulosamente los registros de nacimientos y muertes de varias familias. Gasta todos los ahorros que le quedan entrevistando a montones de personas hasta que localiza el árbol genealógico de “su” esposa. Con el tiempo, tiene éxito en encontrar la pista de “su” esposa en su propio universo. Finalmente, él se casa con ella.

Fuente: Kaku, Hiperespacio, Crítica, España, 1996.

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