9/11/18

Quisiera ser pequeño

Quisiera ser pequeño muy pequeño, para colarme por el breve espacio entre la piel de tu espalda y la tela que la recubre, ese mínimo espacio que varía de forma según las vicisitudes del aire y el movimiento del cuerpo. Aprovecharía esos túneles para escalar hasta tu hombro y deslizarme a continuación hacia el pezón que corona tu seno. Desde esa tierra prometida atisbaría el pezón gemelo que me espera del otro lado y subiría rodando hacia él con la energía adquirida en el descenso, solo para volver enseguida al primer pezón, y luego rodaría de vuelta al segundo pezón, y viviría yendo de un pezón al otro sin descanso en incesante sube y baja, como el péndulo del reloj de cuerda que mi abuelo echó a andar esta mañana, como el columpio del parque arrullado por la brisa, como el registro de un sismo de magnitud tres punto cuatro, trazando con mi huella un camino preferente, un rubor como mancha de salitre o picado de zancudo, acostumbrado ya a tus ángulos que apenas varían. Hasta que el deseo que no cesa cese de golpe y pueda olvidarte y buscar otro consuelo.

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