Por Eduardo Galeano
En
el siglo catorce, los fanáticos custodios de la fe católica declararon la
guerra contra los gatos en las ciudades europeas.
Los gatos, animales diabólicos,
instrumentos de Satanás, fueron crucificados, empalados, desollados vivos o
arrojados a las llamas.
Entonces las ratas, liberadas de sus
peores enemigos, se hicieron dueñas de las ciudades. Y la peste negra, por las
ratas trasmitida, mató a treinta millones de europeos.
Fuente:
Galeano, E. (2012), Los hijos de los días, Siglo Veintiuno, Buenos Aires.
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