Por Eduardo Galeano
Sus
imágenes lo muestran sonriendo, serenamente irónico, como burlándose de las
paradojas que signaron su vida y su después.
El Buda no creyó en dioses, ni se creyó
Dios, pero sus devotos lo han divinizado.
El Buda no creyó en milagros, ni los
practicó, pero sus devotos le atribuyen poderes milagreros.
El Buda no creyó en ninguna religión, ni
fundó ninguna, pero el paso del tiempo convirtió al budismo en una de las
religiones más numerosas del mundo.
El Buda nació a orillas del río Ganges,
pero los budistas no suman ni el uno por ciento de la población de la India.
El Buda predicó el ascetismo, el
renunciamiento a la pasión y la negación del deseo, pero murió de un atracón de
carne de cerdo.
Fuente:
Galeano, E. (2008), Espejos, Siglo XXI, Buenos Aires.