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17/3/22

Los nadies

Por Eduardo Galeano

Sueñan las pulgas con comprarse un perro y sueñan los nadies con salir de pobres, que algún mágico día llueva de pronto la buena suerte, que llueva a cántaros la buena suerte; pero la buena suerte no llueve ayer, ni hoy, ni mañana, ni nunca, ni en lloviznita cae del cielo la buena suerte, por mucho que los nadies la llamen y aunque les pique la mano izquierda, o se levanten con el pie derecho, o empiecen el año cambiando de escoba.

Los nadies: los hijos de nadie, los dueños de nada.

Los nadies: los ningunos, los ninguneados, corriendo la liebre, muriendo la vida, jodidos, rejodidos:

Que no son, aunque sean.

Que no hablan idiomas, sino dialectos.

Que no profesan religiones, sino supersticiones.

Que no hacen arte, sino artesanía.

Que no practican cultura, sino folklore.

Que no son seres humanos, sino recursos humanos.

Que no tienen cara, sino brazos.

Que no tienen nombre, sino número.

Que no figuran en la historia universal, sino en la crónica roja de la prensa local.

Los nadies, que cuestan menos que la bala que los mata.

Fuente: Galeano, E. (1989), El libro de los abrazos, Siglo XXI, Madrid.

10/3/22

El proyecto Vicos

Por Marvin Harris

Vicos era una hacienda en las tierras montañosas de Perú, habitada por 373 familias de campesinos indios económicamente explotados, deprimidos y semejantes a siervos. La Universidad de Cornell arrendó la hacienda y se la pasó al antropólogo Allen Holmberg con el objetivo de elevar el nivel de vida de los indios y hacerles económicamente independientes. En el momento de comenzar el proyecto, la gente de Vicos era incapaz de cultivar lo suficiente como para autoabastecerse, las tierras de cultivo estaban divididas en miles de pequeñas parcelas dispersas, su cosecha de patatas normalmente fallaba, y carecían de motivación para producir excedentes, ya que estaban continuamente en deuda o a merced de los terratenientes.

Bajo las normas feudales del sistema de la hacienda, se pidió a los campesinos que trabajaran en las tierras del dueño tres días a la semana. Holmberg decidió aprovecharse de esta obligación utilizándola para familiarizar a los campesinos con las variedades mejoradas de patatas, fertilizantes, fungicidas e insecticidas. Después de comprobar el éxito de las nuevas semillas y métodos en su trabajo obligatorio en las parcelas de su nuevo jefe, los campesinos estaban más dispuestos a hacer lo mismo en sus propias parcelas. Esto resultaba más fácil dándoles por adelantado las semillas y otros materiales sobre la base de una cosecha común. Los antropólogos y técnicos supervisaban cuidadosamente el uso de los nuevos métodos para asegurarse el éxito.

Mientras tanto, se llevaban a cabo otras actividades: un programa educacional completo; un programa de comida caliente en la escuela, que introducía frutas y juegos, que anteriormente no formaban parte de la dieta; también se hacían demostraciones prácticas en la huerta para cultivar verduras, así como lecciones de coser a máquina, lo que permitía a las mujeres hacer sus propias ropas. Además, a través de frecuentes discusiones y encuentros comunales, los campesinos empezaron gradualmente a confiar más unos en otros y a buscar soluciones de tipo cooperativo y comunal a sus problemas.

La culminación de todos estos cambios fue la compra de la hacienda por las familias que vivían en ella. Esto ocurrió en 1962, y junto con mayores ingresos, mejor salud y cultura, el suceso fue considerado como una clara evidencia del éxito del proyecto.

La vida de la gente de Vicos mejoró notablemente como resultado de la intervención de Holmberg y otros antropólogos de acción. Sin embargo, se han expresado ciertas críticas cuando se lo considera como un modelo de desarrollo para todo el sector campesino de los Andes peruanos. Las inversiones per cápita del proyecto Cornell-Perú eran bastante modestas en comparación con las de otros proyectos internacionales, a pesar de que se habían ocultado costes de inversión que probablemente no se duplicarían en una escala lo suficientemente amplia como para afectar a una parte importante del campesinado peruano. Estos costes ocultos se referían al capital humano y técnico puesto al servicio de Vicos por expertos altamente especializados, honrados y relativamente desinteresados (incluido Holmberg) que trabajaban activamente para mejorar todo el grupo de campesinos, y cuyos medios de vida no estaban basados en las ganancias o impuestos que se podían sacar de los excedentes producidos por los campesinos. (Estaban pagados por las universidades y fundaciones, y muchos de ellos trabajaban prácticamente por nada, como estudiantes graduados esperando ser compensados al obtener sus doctorados y hacer sus carreras en antropología.) Aunque resulta extremadamente interesante como prueba de lo que pueden llegar a hacer antropólogos en acción, que tenían una considerable capacidad de dirigir a la gente a su cargo, el proyecto Vicos se queda corto a la hora de proporcionar una solución más general al problema del subdesarrollo.

Fuente: Harris, M. (1983), Antropología cultural, Alianza Editorial, Madrid.

3/3/22

El aborto libre reduce la criminalidad

Por Mario Bunge

Es bien sabido que los fundamentalistas religiosos y la gente de derechas se oponen al aborto, y también es notable que la mayoría de ellos son varones. Su principal argumento es que, puesto que la vida humana se inicia con la concepción (verdadero) y puesto que toda vida humana es sagrada (dogma) el aborto es un asesinato, aunque matar abortistas, desde luego, no lo es. Sin embargo, la premisa menor de este argumento es cuestión de creencia (religiosa), por lo cual el argumento no debería ser tenido en cuenta en una sociedad laica. Un biólogo podría argüir que un apéndice, una amígdala y el recorte de una uña son tan humanos como un embrión de ser humano y que, a pesar de ello, ninguna religión conocida les rinde culto. (Corrección: solía haber una Congregación del Santo Prepucio.) El biólogo podría argüir, también, que el todo es más valioso que cualquier parte de él. Y un psicólogo podría argumentar que un embrión o aun un feto no es una persona, vale decir un ser humano dotado de capacidades mentales. Más aún, el índice de criminalidad de Estados Unidos disminuyó después de que el aborto fuera despenalizado en 1973. La causa, se presume, es el descenso del número de niños no deseados, quienes con frecuencia son rechazados y pueden, en consecuencia, elegir el delito como profesión.

Fuente: Bunge, M. (2009), Filosofía política, Gedisa, Barcelona.

24/2/22

Juan Gerardi

Por Eduardo Galeano

Imagen tomada de https://bit.ly/3hbaJ8F

El obispo Juan Gerardi presidió el grupo de trabajo que rescató la historia reciente del terror en Guatemala. Miles de voces, testimonios recogidos en todo el país, fueron juntando los pedacitos de cuarenta años de memoria del dolor: 150 mil guatemaltecos muertos, cincuenta mil desaparecidos, un millón de exiliados y refugiados, doscientos mil huérfanos, cuarenta mil viudas. Nueve de cada diez víctimas eran civiles desarmados, en su mayoría indígenas; y en nueve de cada diez casos, la responsabilidad era del ejército o de sus bandas paramilitares.

La Iglesia hizo público el informe un jueves de abril del 98. Dos días después, el obispo Gerardi apareció muerto, con el cráneo partido a golpes de piedra.

Fuente: Galeano, E. (1998), Patas arriba, Siglo Veintiuno, Buenos Aires.

17/2/22

Los dos primeros gobiernos peronistas

Por Mario Bunge

Para que un gobierno sea legítimo, debe cumplir dos condiciones: debe gozar de amplio apoyo popular y debe comportarse moralmente, o sea, trabajar al servicio del pueblo en lugar de servirse de él. Por ejemplo, los gobiernos peronistas gozaron de legitimidad política porque fueron libremente elegidos por grandes mayorías. Pero su legitimidad moral es dudosa, ya que hicieron tanto o más mal que bien. Por ejemplo, los dos primeros gobiernos peronistas ampliaron la legislación laboral, pero sometieron al movimiento obrero; dieron el voto a la mujer, pero la engañaron; construyeron edificios escolares, pero transformaron las escuelas en centros de adoctrinamiento partidario; abrieron nuevos mercados internacionales, pero inauguraron la inflación; aseguraron el libre sufragio, pero no la libertad de asociación ni de expresión. Para colmo, minaron la débil cultura superior.

Fuente: Bunge, M. (2006), 100 ideas, Laetoli, Pamplona.

10/2/22

La masacre del río Sumpul

Por Noam Chomsky

La guerra de Carter contra los campesinos [de El Salvador] se desencadenó con toda virulencia en mayo [de 1980], con matanzas a gran escala en áreas fundamentalmente destinadas a la reforma agraria. La mayor de todas esas matanzas fue la del 14 de mayo en Río Sumpul, cuando miles de campesinos huyeron a Honduras tratando de escapar de una acción del ejército. Tan pronto cruzaban el río eran atacados por los helicópteros, los miembros de ORDEN y las tropas regulares. Según los testimonios de las personas que presenciaron la acción, difundidos por Amnesty International y por el clero hondureño, se torturó a las mujeres, se lanzaron los recién nacidos al aire para utilizarlos como blancos de prácticas de tiro, los soldados ahogaron a los niños o bien los decapitaron o acuchillaron con machetes hasta morir, e incluso tiraron partes de sus cuerpos a los perros. Los soldados hondureños devolvieron a los supervivientes a las manos de las fuerzas salvadoreñas. Por lo menos 600 cuerpos insepultos fueron pasto de los perros y de las rapaces, mientras otros se perdieron entre las aguas del río, que quedó contaminado por los cadáveres. Un pescador hondureño halló los cuerpos de cinco niños en una de sus trampas para peces. La masacre no figura en el Country Reports on Human Rights Practices, editado por el Departamento de Estado de la administración Carter, y fue ignorada por la prensa hasta un año después, en que se publicó una pequeña información acerca de ella. Sin embargo, tanto la prensa extranjera como la prensa eclesiástica de los Estados Unidos dieron información inmediata de los hechos. Nos encontramos ante un ejemplo, uno sólo, de la supresión de noticias, hasta el punto que la información sobre El Salvador fue considerada, por un proyecto de investigación sobre los medios de comunicación, como la «historia más censurada de 1980» y no por falta de informes sino porque éstos eran muy sesgados e inadecuados.

Fuente: Chomsky, N. (1985), La quinta libertad, Crítica, Barcelona.

3/2/22

La guerra en Colombia

Por Eduardo Galeano

A principios del siglo veinte, Colombia sufrió la guerra de los mil días.

A mediados del siglo veinte, los días fueron tres mil.

A principios del siglo veintiuno, ya los días son incontables.

Pero esta guerra, mortal para Colombia, no es tan mortal para los dueños de Colombia:

la guerra multiplica el miedo, y el miedo convierte la injusticia en fatalidad del destino;

la guerra multiplica la pobreza, y la pobreza ofrece brazos que trabajan por poco o nada;

la guerra expulsa a los campesinos de sus tierras, que por poco o nada se venden;

la guerra otorga dinerales a los traficantes de armas y a los secuestradores de civiles, y otorga santuarios a los traficantes de drogas, para que la cocaína siga siendo un negocio donde los norteamericanos ponen la nariz y los colombianos los muertos;

la guerra asesina a los militantes de los sindicatos, y los sindicatos organizan más entierros que huelgas y se dejan de molestar a las empresas Chiquita Brands; Coca-Cola, Nestlé, Del Monte o Drummond Limited;

y la guerra asesina a los que denuncian las causas de la guerra, para que la guerra sea tan inexplicable como inevitable.

Los expertos violentólogos dicen que Colombia es un país enamorado de la muerte.

Está en los genes, dicen.

Fuente: Galeano, E. (2008), Espejos, Siglo XXI, Buenos Aires.

27/1/22

Ideas inesperadas

Por Brian Greene

Durante el último siglo hemos llegado a estar íntimamente familiarizados con algunas características previamente ocultas del espacio y el tiempo gracias a las dos teorías de la relatividad de Einstein y a la mecánica cuántica. El frenado del tiempo, la relatividad de la simultaneidad, los rebanamientos alternativos del espaciotiempo, la gravedad como deformación y curvatura del espacio y el tiempo, la naturaleza probabilista de la realidad, y el entrelazamiento cuántico a larga distancia no estaban en la lista de cosas que incluso el mejor de los físicos del mundo del siglo XIX hubiera esperado encontrar a la vuelta de la esquina. Y pese a todo, ahí estaban, como dan testimonio tanto los resultados experimentales como las explicaciones teóricas.

En nuestra época hemos dado con nuestra propia panoplia de ideas inesperadas: materia oscura y energía oscura que parecen ser, con mucho, los constituyentes dominantes del universo. Ondas gravitatorias –rizos en el tejido del espaciotiempo– que fueron predichas por la relatividad general de Einstein y quizá un día nos permitan mirar más atrás en el tiempo que nunca. Un océano de Higgs, que permea todo el espacio y que si se confirmara nos ayudará a entender cómo las partículas adquieren masa. Expansión inflacionaria, que puede explicar la forma del cosmos, resolver el enigma de por qué es tan uniforme a grandes escalas y fijar la dirección de la flecha del tiempo. La teoría de cuerdas, que postula lazos y trozos de energía en lugar de partículas puntuales y promete una versión atrevida del sueño de Einstein en el que todas las partículas y todas las fuerzas se combinan en una única teoría. Dimensiones espaciales extras, que emergen de las matemáticas de la teoría de cuerdas, y que quizá puedan detectarse en experimentos en aceleradores durante la próxima década. Un mundobrana, en el que nuestras tres dimensiones espaciales quizá sean un universo entre muchos, flotando en un espaciotiempo de más dimensiones. Y quizá un espaciotiempo emergente, en el que el propio tejido del espacio y el tiempo está compuesto de entidades más fundamentales aespaciales y atemporales.

Fuente: Greene, B. (2004), El tejido del cosmos, Crítica, Barcelona. 

20/1/22

La mutilación genital de las mujeres

Por Jesús Mosterín

La mutilación genital de las mujeres es práctica casi universal en los países del África islámica central y oriental, como Egipto, Sudán, Somalia, Yibuti, Chad, Mali y norte de Nigeria. También se da fuera de África, en Yemen, Omán e Indonesia. En Francia, en 1999, fue condenada una curandera por practicar la ablación del clítoris a cincuenta niñas originarias de Mali. Esta costumbre ancestral precede al islam, que luego la adoptó en esos países como un medio para asegurar la castidad y fidelidad femenina. Se calcula que en el mundo hay unos 130 millones de mujeres mutiladas genitalmente. Cada día se realizan unas seis mil nuevas mutilaciones. La costumbre garantiza la castidad y fidelidad de las mujeres, por lo que es defendida por los hombres obsesionados por su presunto honor. Las propias mujeres también transmiten la costumbre, llevan a sus hijas a la curandera a mutilarlas y les cuentan todo tipo de mitos absurdos, como que el clítoris es peligroso para la salud, perjudica al marido y puede matar al bebé durante el parto.

Hay diversos tipos de mutilación genital femenina. La más frecuente incluye la ablación (extirpación) del clítoris, el corte de los labios interiores, el corte de la parte superior de los labios mayores, la infibulación (obstaculización y costura) de la vagina, colocando a su través espinas afiladas como agujas, fijadas con cordeles. La mujer queda completamente cosida y cerrada por debajo, con solo un agujero del diámetro de un palillo de dientes. Además del dolor tremendo de la operación, realizada al margen de cualquier higiene o tecnología actual por mujeres ignorantes e insensibles, y del trauma físico y psíquico correspondiente, a la víctima le aguarda una vida de dolores recurrentes. Sufren cada vez que orinan o defecan y padecen durante las menstruaciones. Cuando se casan, son brutalmente desvirgadas y sufren en las relaciones sexuales, de las que no obtienen ningún placer, y experiencian terribles dolores cuando paren. Con frecuencia, los maridos insisten en que sus mujeres vuelvan a ser infibuladas después del parto o cuando ellos se van de viaje, a fin de asegurar su fidelidad. Las mujeres somalíes, que se cuentan entre las más bellas del mundo, son objeto sistemático de estas prácticas brutales, condenadas a una vida de sufrimiento absurdo e innecesario. Obviamente, se trata de prácticas culturales frontalmente opuestas a los intereses y tendencias de la naturaleza humana.

Fuente: Mosterín, J. (2006), La naturaleza humana, Espasa Calpe, Madrid.

13/1/22

Cuando los hechos siguen a las palabras

Por Mario Bunge

La mayoría de las proclamaciones de nuevos derechos … han sido actos puramente formales sin grandes consecuencias sociales. Algunos ejemplos de ello son la Constitución Estadounidense, en el sur de Estados Unidos, hasta mediados de la década de 1960; las Constituciones latinoamericanas, desde la década de 1850, y la carta de derechos de la Unión Soviética. Sin embargo, en algunos casos los hechos sí han seguido a las palabras. Por ejemplo, cuando el breve Gobierno francés derivado de la revolución de 1848 proclamó el derecho al trabajo, procedió de manera inmediata a organizar los Talleres Nacionales, a fin de crear puestos de trabajo para los desempleados. Casi un siglo después, el New Deal [Trato Nuevo] de Roosevelt reconoció tácitamente el derecho al trabajo, al embarcarse en programas de obras públicas a gran escala para aliviar el desempleo, el cual en realidad solo causó una modesta disminución del desempleo, pero impulsó el respeto por sí misma, así como la esperanza, en la gente común.

Fuente: Bunge, M. (2009), Filosofía política, Gedisa, Barcelona.

6/1/22

El hombre que yo sueño

Por Bertrand Russell

Cuando miro hacia el futuro, mi mirada desilusionada sólo ve luchas y más luchas, áspera crueldad, tiranía, terror y sumisión esclavizante. El hombre que yo sueño, erguido, valiente y generoso, ¿existirá alguna vez sobre la tierra? ¿O acaso continuarán los hombres luchando, matando y torturando hasta el fin de los tiempos, hasta que la tierra se enfríe y el sol moribundo no pueda ya acelerar su inútil frenesí? No puedo saberlo, pero sí conozco la desesperación de mi alma, la inmensa soledad mientras yerro por el mundo como un fantasma, hablando con una voz que nadie escucha, perdido como si hubiera caído de otro planeta.

Fuente: Russell, B. (2010), Autobiografía, Edhasa, Barcelona.

30/12/21

Escuchar el llanto de las víctimas

Por Noam Chomsky

Las víctimas reales de la «agonía estadounidense» son los millones de personas atormentadas y dolientes de gran parte del Tercer Mundo. Nuestras instituciones ideológicas altamente refinadas nos protegen para que no veamos su desesperada situación ni nuestra contribución a su mantenimiento. Si somos honestos y tenemos la suficiente valentía moral, no dejaremos pasar ni un día más sin escuchar el llanto de las víctimas. Podríamos poner la radio por las mañanas y escuchar las voces de la gente que escapó de las matanzas de Quiché y de las montañas de Guazapa; y la prensa diaria publicaría en sus portadas las fotografías de los niños muertos a causa de la enfermedad y de la desnutrición en los países en los que reina el orden, y las cosechas y el ganado se exportan al mercado estadounidense, con una explicación de por qué estas cosas son así. Oiríamos las extensas y detalladas historias de terror y de tortura que se producen en nuestras posesiones, recopiladas por Amnesty International, Americas Watch, Survival International y otras organizaciones de derechos humanos. Pero, afortunadamente, nos aislamos de la espeluznante realidad. Actuando así, nos sumimos en un nivel de depravación moral que tiene pocos equivalentes en el mundo moderno, es más, quizá estemos también poniendo la base de nuestra propia destrucción.

Fuente: Chomsky, N. (1985), La quinta libertad, Crítica, Barcelona.

23/12/21

Vasco de Quiroga

Por Eduardo Galeano

1560

Michoacán

…

Cristianismo primitivo, comunismo primitivo: el obispo de Michoacán redacta las ordenanzas para sus comunidades evangélicas. Él las ha fundado inspirándose en la Utopía de Tomás Moro, en los profetas bíblicos y en las antiguas tradiciones de los indios de América.

Los pueblos creados por Vasco de Quiroga, donde nadie es dueño de nadie ni de nada y no se conoce el hambre ni el dinero, no se multiplicarán, como él quisiera, por todo México. El Consejo de Indias jamás se tomará en serio los proyectos del insensato obispo ni echará siquiera una ojeada a los libros que él, porfiadamente, recomienda. Pero ya la utopía ha regresado a América, que era su realidad de origen. La quimera de Tomás Moro ha encarnado en el pequeño mundo solidario de Michoacán; y los indios de aquí sentirán suya, en los tiempos por venir, la memoria de Vasco de Quiroga, el alucinado que clavó los ojos en el delirio para ver más allá del tiempo de la infamia.

Fuente: Galeano, E. (1982), Memoria del fuego I. Los nacimientos, Siglo XXI, México, D.F.

16/12/21

Mahoma versus los judíos

Por Jesús Mosterín

Al negarse los judíos a reconocerlo como su profeta, el decepcionado Mahoma reaccionó vindicativamente. Hizo matar a varios de sus críticos y, con excusas triviales, expulsó de la ciudad a la tribu judía de los Banu Qaynuqa en 623 y a la de los descendientes de al-Nadir en 625. Hombres, mujeres y niños hebreos tuvieron que abandonar sus casas y campos con lo puesto. Todos sus bienes fueron confiscados y entregados al profeta, que repartió las casas ahora vacías entre sus seguidores llegados de La Meca. Si dos de las tres tribus judías de Medina fueron expulsadas de la ciudad, la tercera, la de los Banu Qurayza, tuvo un destino aún más aciago. Mahoma acabó condenando a muerte a sus hombres y reduciendo a la esclavitud a sus mujeres e infantes. Acusados por Mahoma de conspirar con los hebreos de Jaibar, los judíos qurayzíes fueron encerrados durante un mes en su propio barrio, hasta que «Dios introdujo el terror en sus corazones». Aunque los judíos se rindieron a los muslimes, no les sirvió de nada; la totalidad de los hombres judíos adultos fueron pasados a cuchillo y la totalidad de las mujeres e infantes fueron repartidos o vendidos como esclavos. Los seguidores de Mahoma cavaron zanjas cerca del mercado y arrojaron a ellas más de 700 cabezas cortadas de judíos.

Fuente: Mosterín, J. (2012), El islam, Alianza Editorial, Madrid. 

9/12/21

Puros y perros falderos

Por Bertrand Russell

El proyecto anarquista de la distribución gratuita y equitativa de los productos derivados del trabajo no evita la necesidad de alguna medida de valor que posibilite el intercambio. Puesto que cada uno elegiría una porción diferente y, por ejemplo, al repartirse los bienes de lujo, las damas ancianas no querrían su cuota de puros ni los jóvenes un perro faldero. Esto exigiría un mecanismo que estableciera a cuántos puros equivaldría un perro faldero. Con diferencia, la fórmula más simple consistiría en seguir entregando unos ingresos y permitir que estos valores relativos se ajustaran a la demanda. En caso de que se recurriera a un sistema monetario, alguien podría empezar a acumular dinero y llegar a convertirse, con el tiempo, en un capitalista. A fin de prevenir esto, lo mejor sería entregar unos billetes que sólo pudieran utilizarse durante cierto periodo, pongamos por caso, un año desde la fecha de su emisión. Esto permitiría ahorrar para las vacaciones anuales, pero no indefinidamente.

Fuente: Russell, B. (1918), Caminos de libertad, Tecnos, Madrid.

2/12/21

Thomas Müntzer

Por Eduardo Galeano

Thomas Müntzer encabezó la insurrección campesina, en Alemania, en 1525.

Este sacerdote, enemigo de los príncipes y los señores de la tierra y de la guerra, fue seguido por una multitud de hombres que se negaban a ser propiedad de otros hombres.

Lutero maldijo a este loco de remate, su hijo renegado:

–Yo no creería en Müntzer, aunque se hubiera tragado al Espíritu Santo con plumas y todo.

Y Müntzer le contestó:

–Yo no creería en Lutero, aunque se hubiera tragado cien mil Biblias enteras.

La revolución ocupó tierras, incendió castillos y enfrentó al ejército y al alto clero, pero al cabo de un año cayó derrotada.

Los vencedores mataron a miles de siervos alzados y cortaron la cabeza de Müntzer, que fue exhibida, como lección, en la plaza de la ciudad imperial de Mühlhausen.

Fuente: Galeano, E. (2016), El cazador de historias, Siglo XXI, Ciudad de México.

25/11/21

Escapar de la barbarie

Por Noam Chomsky

En la actualidad tenemos los recursos técnicos y materiales para satisfacer las necesidades animales del hombre. No hemos desarrollado los recursos culturales y morales –o las formas democráticas de organización social– capaces de hacer posible el uso humano y racional de nuestra riqueza material y nuestro poder. Resulta concebible la implantación de los ideales liberales clásicos tal como han sido desarrollados y expresados en su forma libertaria socialista. Pero eso sólo podrá hacerlo un movimiento revolucionario popular, arraigado en amplias capas de la población y decidido a eliminar todas las instituciones represivas y autoritarias, estatales y privadas. Crear ese movimiento es un reto al que nos enfrentamos y del que debemos salir triunfantes si queremos escapar de la barbarie contemporánea.

Chomsky, N. (1970), El gobierno del futuro, Anagrama, Barcelona.

18/11/21

Los ancestros prehumanos

Por Jesús Mosterín

Casi todos los detalles de nuestra anatomía y fisiología los hemos heredado de los ancestros prehumanos que nos precedieron. Ellos nos han transmitido la visión estereoscópica y cromática, la atrofia del olfato, las manos prensiles, la posición erguida y la marcha bípeda, la proporción de los dedos que permite apoyar y presionar el pulgar contra las yemas de los otros dedos, posibilitando la manipulación precisa de los objetos, y la coordinación sensoriomotriz del ojo y la mano a través del cerebro. De ellos hemos heredado también la mayor parte de nuestra psicología profunda, de nuestras necesidades básicas, de nuestros impulsos fundamentales, de las motivaciones permanentes de nuestra conducta. Ellos nos han transmitido el omnivorismo, nuestra capacidad de comunicarnos mediante gestos como la sonrisa y muchos otros rasgos, como la continua receptividad sexual de las hembras, quizá seleccionada en el curso de la evolución porque contribuía a que los machos volviesen y aportasen alimentos para las madres y las crías, que no podían valerse por sí mismas durante el periodo excepcionalmente largo de la crianza humana.

Fuente: Mosterín, J. (2006), El pensamiento arcaico, Alianza Editorial, Madrid.

11/11/21

Las funciones del Estado

Por Mario Bunge

La teoría marxista del Estado se reduce a la tesis de que la única función que cumple es salvaguardar los intereses de la clase dominante. Esta afirmación es falsa, en general, ya que desde su emergencia hace cinco milenios el Estado ha tenido dos funciones, no una: conservar el régimen y administrar el bien común, la res publica, en particular, el territorio y las obras públicas. En muchos casos también ha sido función del Estado proteger a los débiles y asistir a los menesterosos. Baste recordar los gobiernos de Hammurabi, Pericles y Asoka, como asimismo los estados de bienestar de nuestros días.

Fuente: Bunge, M. (2015), Evaluando filosofías, Gedisa, Barcelona.

4/11/21

El opresor y el libertador

Por Eduardo Galeano

Túpac Amaru había sido el último rey de los incas, que durante cuarenta años había peleado en las montañas del Perú. En 1572, cuando el sable del verdugo le partió el pescuezo, los profetas indios anunciaron que alguna vez la cabeza se juntaría con el cuerpo.

Y se juntó. Dos siglos después, José Gabriel Condorcanqui encontró el nombre que lo estaba esperando. Convertido en Túpac Amaru, él encabezó la más numerosa y peligrosa rebelión indígena en toda la historia de las Américas.

Ardieron los Andes. Desde la cordillera hasta la mar se alzaron las víctimas del trabajo forzado en las minas, las haciendas y los talleres. De victoria en victoria, amenazaban el menú colonial los sublevados que avanzaban, a paso imparable, vadeando ríos, trepanado montañas, atravesando valles, pueblo tras pueblo. Y a punto estuvieron de conquistar el Cuzco.

La ciudad sagrada, el corazón del poder, estaba ahí: desde las cumbres se veía, se tocaba.

Habían pasado dieciocho siglos y medio, y se repetía la historia de Espartaco, que tuvo a Roma al alcance de la mano. Y tampoco Túpac Amaru se decidió a atacar. Tropas indias, al mando de un cacique vendido, defendían el Cuzco, ciudad sitiada, y él no mataba indios: eso no, eso nunca. Bien sabía que era necesario, que no había otra, pero...

Mientras él dudaba, que sí, que no, que quién sabe, pasaron los días y las noches y los soldados españoles, muchos, bien armados, iban llegando desde Lima.

En vano le enviaba desesperados mensajes su mujer, Micaela Bastidas, que comandaba la retaguardia:

 

–Tú me has de acabar de pesadumbres...

–Yo ya no tengo paciencia para aguantar todo esto...

–Bastantes advertencias te di...

–Si tú quieres nuestra ruina, puedes echarte a dormir.

 

En 1781, el jefe rebelde entró en el Cuzco. Entró encadenado, apedreado, insultado.

…

En las cámaras de torturas, lo interrogó el enviado del rey.

–¿Quiénes son tus cómplices? –le preguntó.

Y Túpac Amaru contestó:

–Aquí no hay más cómplices que tú y yo. Tú por opresor, y yo por libertador, merecemos la muerte.

Fue condenado a morir descuartizado. Lo ataron a cuatro caballos, brazos y piernas en cruz, y no se partió. Las espuelas desgarraban los vientres de los caballos, que en vano pujaban, y no se partió.

Hubo que recurrir al hacha del verdugo.

Era un mediodía de sol feroz, tiempo de larga sequía en el valle del Cuzco, pero el cielo fue negro de pronto y se rompió y descargó una lluvia de ésas que ahogan al mundo.

También fueron descuartizados los otros jefes y jefas rebeldes, Micaela Bastidas, Túpac Catari, Bartolina Sisa, Gregoria Apaza... Y sus pedazos fueron paseados por los pueblos que habían sublevado, y fueron quemados, y sus cenizas arrojas al aire, para que de ellos no quede memoria.

Fuente: Galeano, E. (2008), Espejos, Siglo XXI, Buenos Aires.