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12/8/21

El fin de la pandemia de COVID

En un texto del 31 de diciembre del 2020 decía que la mejor manera de cuantificar el impacto de la pandemia es mirar las muertes en exceso en cada país: «A partir del número de fallecidos de años previos, se estima el número de fallecidos que hubiese habido este año sin la pandemia, se contrasta esta cifra con las defunciones registradas, y las muertes adicionales se atribuyen a la pandemia. Es un método impreciso que incluye no solo las muertes por COVID, sino también las ocasionadas por otras enfermedades que no se pudieron atender porque los hospitales colapsaron». En ese momento, entre los países más afectados estaban algunos de América latina, algunos de Europa occidental y Rusia. Ahora, ocho meses después, algunos países de Europa oriental han reemplazado a los de Europa occidental (ver Tabla 1). Perú siguen siendo el país más afectado del mundo, con 583 muertes por cada 100 mil habitantes. Es decir, en Perú uno de cada 170 habitantes ha muerto debido a la pandemia de COVID.

Tabla 1. Víctimas de la pandemia, según el total de muertes en exceso y por cada 100 mil habitantes*

País

Muertes en exceso

Por cada 100 mil habitantes

Perú

191.490

583

Bulgaria

34.590

498

Macedonia del Norte

9.170

441

Serbia

28.730

415

Rusia

576.650

394

Lituania

10.590

379

México

475.000

377

Ecuador

63.210

357

Moldavia

9.060

343

República Checa

35.370

331

*https://www.economist.com/graphic-detail/coronavirus-excess-deaths-tracker

La muerte llega en oleadas. A una ola de contagios le sigue la saturación de las áreas de cuidados intensivos de los hospitales, y las muertes se multiplican. En Ecuador, hemos atravesado por tres olas de muerte que se pueden verificar mirando el promedio de muertes en exceso por día desde que comenzó la pandemia, en periodos de unos quince días (ver Tabla 2). La cima de la primera ola se encuentra en la primera quincena de abril de 2020, con un promedio de 715 muertes en exceso al día. La cima de la segunda ola se encuentra en la segunda quincena de julio de 2020, con un promedio de 162 muertes en exceso al día. La cima de la tercera ola se encuentra en la segunda quincena de abril de este año, con un promedio de 244 muertes en exceso al día.

Tabla 2. Promedio de muertes por día en Ecuador durante la pandemia

Periodo

Muertes esperadas*

Muertes registradas**

Muertes en exceso

12-31 marzo 2020

223

394

171

1-15 abril 2020

209

924

715

16-30 abril 2020

209

493

284

1-15 mayo 2020

203

359

156

16-31 mayo 2020

203

303

100

1-15 junio 2020

199

302

104

16-30 junio 2020

199

303

105

1-15 julio 2020

198

343

144

16-31 julio 2020

198

361

162

1-15 agosto 2020

204

351

147

16-31 agosto 2020

204

304

100

1-15 septiembre 2020

209

282

73

16-30 septiembre 2020

209

256

47

1-15 octubre 2020

196

249

52

16-31 octubre 2020

196

244

47

1-15 noviembre 2020

203

245

43

16-30 noviembre 2020

203

250

48

1-15 diciembre 2020

213

245

33

16-31 diciembre 2020

213

257

44

1-15 enero 2021

222

290

68

16-31 enero 2021

222

324

103

1-14 febrero 2021

214

316

102

15-28 febrero 2021

214

322

108

1-15 marzo 2021

223

333

109

16-31 marzo 2021

223

384

161

1-15 abril 2021

209

425

216

16-30 abril 2021

209

454

244

1-15 mayo 2021

203

398

195

16-31 mayo 2021

203

321

118

1-15 junio 2021

199

278

80

16-30 junio 2021

199

266

68

1-15 julio 2021

198

261

62

16-31 julio 2021

198

239

40

*https://datastudio.google.com/reporting/937828fd-93f2-4ff1-a260-e6cdb458d1d2/page/TBdZB
**https://www.registrocivil.gob.ec/wp-content/uploads/downloads/2021/08/Defunciones_Generales_act_09_AGO_2021.xlsx

El devenir de la curva de muerte en Ecuador y el mundo entero dependerá en gran medida de cuán dispuesta esté la población a vacunarse y cuán eficientes sean los gobiernos al implementar la vacunación. No se espera que el COVID deje de matar, sino que el número de muertes y contagios no se dispare a medida que la gente vuelva a vivir sin mascarillas y sin miedo al contacto con los demás.

5/8/21

Daniel Ortega

Por Noam Chomsky

Imagen tomada de https://bit.ly/367uvvY

Ortega nunca me ha inspirado confianza. Se desprestigió completamente en los años noventa cuando hizo el pacto con Arnoldo Alemán, el anterior presidente de Nicaragua, un gángster extremadamente corrupto. Los dos juntos, con el Frente Sandinista de Liberación Nacional–el partido sandinista–, controlado por Ortega, y con el partido de Alemán, el Partido Liberal Constitucional, evitaron que Alemán recibiese su castigo y que, durante su legislatura, se tomase alguna medida de importancia en beneficio del país, algo que, por otro lado, era bastante improbable. Ortega ha resultado ser otro oportunista de derechas. Siempre fue un oportunista. Aún tiene seguidores fieles entre los nicaragüenses comprometidos con los antiguos ideales sandinistas, pero es un espejismo.

Nicaragua es un lugar sórdido. Actualmente es el segundo país más pobre del continente americano. Gran parte de la población activa está en el extranjero, sobre todo en Costa Rica, pero también en Estados Unidos y en otros países. El desarrollo es nulo, pero hay mucha riqueza. Este esplendor puede contemplarse dando una vuelta en coche por Managua. Uno puede comprar lo que quiera. Pero luego están los niños que limpian los parabrisas a cambio de un córdoba para poder pasar la noche. Nicaragua ha decaído mucho desde que Estados Unidos volvió a hacerse con el control del país en 1990. Y Ortega sigue la corriente. Sus amigos y él se enriquecieron y se entenderán perfectamente con Alemán y su círculo. No creo que los inversores estadounidenses tengan por qué estar preocupados. Desde luego, no parece que lo estén. Ni tampoco la élite empresarial de Nicaragua, que es multimillonaria, como en la mayoría de los países del Tercer Mundo.

Nicaragua es el país centroamericano que ha seguido más fielmente las directrices del FMI. Es el único que privatizó la energía y, como era de esperar, sufre una grave escasez, mucho peor que la de los demás países. Guatemala está bastante mal, pero Nicaragua está peor. En cambio, Costa Rica, el único país centroamericano que funciona bien y, por cierto, el único que Estados Unidos no ha invadido, dispone de un sistema energético que está alcanzando el 100 por 100 de sostenibilidad.

Chomsky, N. (2007), Lo que decimos, se hace, Península, Barcelona.

29/7/21

Los libros

Por Carl Sagan

El noventa y nueve por ciento del tiempo de existencia de humanos en la Tierra, no había nadie que supiera leer ni escribir. Todavía no se había hecho el gran invento. Aparte de la experiencia de primera mano, casi todo lo que sabíamos se transmitía de manera oral. Como en el juego infantil del «teléfono», durante decenas y centenares de generaciones la información se iba distorsionando lentamente y acababa perdida.

Los libros lo cambiaron todo. Los libros, que se pueden comprar a bajo coste, nos permiten preguntarnos por el pasado con gran precisión, aprovechar la sabiduría de nuestra especie, entender el punto de vista de otros, y no sólo de los que están en el poder; contemplar –con los mejores maestros– los conocimientos dolorosamente extraídos de la naturaleza por las mentes más grandes que jamás existieron, en todo el planeta y a lo largo de toda nuestra historia. Permiten que gente que murió hace tiempo hable dentro de nuestras cabezas. Los libros nos pueden acompañar a todas partes. Los libros son pacientes cuando nos cuesta entenderlos, nos permiten repasar las partes difíciles tantas veces como queramos y nunca critican nuestros errores. Los libros son la clave para entender el mundo y participar en una sociedad democrática.

Fuente: Sagan, C. (1980), Cosmos, Planeta, Barcelona.

22/7/21

Cuando los pobres ganan dinero

Por Roberto Bolaño

El dinero, dijo Seaman, en el fondo era un misterio y él no era, por sus nulos estudios, la persona más adecuada para hablar de ese tema. No obstante tenía dos cosas que decir. La primera era que no estaba de acuerdo en la forma en que gastaban su dinero los pobres, sobre todo los pobres afroamericanos. Me hierve la sangre, dijo, cuando veo a un chulo de putas paseándose por el barrio a bordo de una limousine o de un Lincoln Continental. No lo puedo soportar. Cuando los pobres ganan dinero deberían comportarse con mayor dignidad, dijo. Cuando los pobres ganan dinero, deberían ayudar a sus vecinos. Cuando los pobres ganan mucho dinero, deberían mandar a sus hijos a la universidad y adoptar a uno o más huérfanos. Cuando los pobres ganan dinero, deberían admitir públicamente que han ganado sólo la mitad. Ni a sus hijos deberían contarle lo que en realidad tienen, porque los hijos luego quieren la totalidad de la herencia y no están dispuestos a compartirla con sus hermanos adoptivos. Cuando los pobres ganan dinero deberían guardar fondos secretos para ayudar no sólo a los negros que están pudriéndose en las cárceles de los Estados Unidos, sino para fundar empresas humildes como lavanderías, bares, videoclubs, que generen ganancias que luego se reviertan íntegramente en sus comunidades. Becas de estudio. Aunque los becarios acaben mal. Aunque los becarios acaben suicidándose de tanto escuchar rap o en un arrebato de ira asesinen a su profesor blanco y a cinco compañeros de clase. El camino del dinero está sembrado de tentativas y fracasos que no deben desanimar a los pobres enriquecidos o a los nuevos ricos de nuestra comunidad. Hay que aplicarse en ese punto. Hay que sacar agua no sólo de las rocas sino también del desierto. Aunque sin olvidar que el dinero siempre será un problema pendiente, dijo Seaman.

Fuente: Bolaño, R. (2004), 2666, Anagrama, Barcelona.

15/7/21

El sentido de nuestras vidas sin sentido

Por Jesús Mosterín
¿Qué hemos de hacer los humanes actuales, si queremos comportarnos racionalmente de un modo colectivo? Hemos de cambiar nuestros modales y valores, no debemos obsesionarnos con los bienes de propiedad y de consumo, hemos de aprender a sacar más jugo a las fuentes casi inagotables de goce y de placer que apenas gastan energía y no consumen materias primas, como las relaciones personales, la amistad, el sexo, la lectura, Internet, el contacto y comunión con la naturaleza y la contemplación intelectual. Hemos de promover el progreso de la ciencia como núcleo de la cultura completamente racionalizada, orientando los desarrollos tecnológicos en la dirección más relevante para la consecución de nuestros fines. Hemos de llegar a una sociedad humana global, sin estados soberanos ni ejércitos que los guarden, pero con una policía y un sistema judicial mundiales. Hemos de llegar a una economía abierta y estable del reciclaje circular de los materiales y de la solución a largo plazo del problema energético. Hemos de estabilizar la población a un nivel óptimo. Hemos de desarrollar una nueva actitud ante la vida, a la vez racional y sensual, escéptica y comprometida, serena y completamente racional.
El universo es como es, sometido a leyes inexorables que solo nos es dado conocer y acatar. El ámbito del destino (lo que se escapa a nuestras posibilidades de decisión y control) es mucho mayor que el de la libertad. Pero esta, por limitada que sea, existe y tiene gran relevancia para la felicidad humana.
Alguien nos puede objetar que tratamos de trascender lo efímero de nuestra vida individual en una cultura igualmente efímera; que buscamos una cultura estable y duradera, pero que en cualquier caso no durará más que la perecedera humanidad. No solo pasan los individuos, sino también las especies. Algún día lejano nuestro sol, convertido en gigante rojo, calcinará sus propios planetas, incluido el nuestro. Y en definitiva, ¿qué? En definitiva, nada. Todo, provisionalmente. Y después de todo, ¿qué? Después de todo, nada.
Antes de morir, digamos: Hemos lanzado una mirada lúcida sobre el universo ingente. Nos hemos encarado con nuestros problemas y no hemos buscando consuelos ilusorios. Hemos gozado de la vida en la medida en que de nosotros dependía y solo el destino implacable ha marcado los límites de nuestra felicidad. Hemos aceptado el destino y la muerte, pero no nos hemos doblegado ante los ídolos. Hemos templado la cultura de nuestros padres en el fuego de la razón, y hemos fraguado un instrumento dúctil para la consecución de nuestros fines, fines que son más anchos que nuestra vida y se desparraman en el tiempo. Este es el sentido que hemos dado a nuestras vidas sin sentido.
Fuente: Mosterín, J. (1978), Lo mejor posible, Alianza Editorial, Madrid.

8/7/21

Mala conciencia

Por Albert Camus

Marx … puso el trabajo, su degradación injusta y su dignidad profunda, en el centro de su pensamiento. Se alzó contra la reducción del trabajo a una mercancía y del trabajador a un objeto. Recordó a los privilegiados que sus privilegios no eran divinos, ni la propiedad un derecho eterno. Dio mala conciencia a quienes no tenían derecho a mantenerla en paz y denunció, con una profundidad inigualable, a una clase cuyo crimen no residía tanto en haber tenido el poder cuanto en haberlo usado para los fines de una sociedad mediocre y sin verdadera nobleza. Le debemos la idea, que constituye la desesperación de nuestra época –pero aquí la desesperación vale más que toda esperanza–, de que cuando el trabajo es una degradación, no es la vida, aunque cubre todo el tiempo de la vida. ¿Quién, a pesar de las pretensiones de esta sociedad, puede dormir en ella en paz, sabiendo en lo sucesivo que obtiene sus goces mediocres del trabajo de millones de almas muertas? Exigiendo para el trabajador la verdadera riqueza, que no es la del dinero, sino la del tiempo libre o de la creación, reclamó, pese a las apariencias, la cualidad del hombre. Con esto, puede afirmarse rotundamente, no quiso la degradación suplementaria que en su nombre se ha impuesto al hombre. Una frase suya, por una vez clara y tajante, negó para siempre a sus discípulos triunfantes la grandeza y la humanidad que él sí poseía: «Un objetivo que requiere medios injustos no es un objetivo justo».

Fuente: Camus, A. (1951), El hombre rebelde, Alianza Editorial, Madrid.


1/7/21

Me alegro de estar vivo

Por Bertrand Russell

En invierno, el clima de Pekín es muy frío. El viento sopla casi siempre del norte, trayendo aire helado de las montañas mongoles. Cogí una bronquitis, pero no le hice caso. Cuando parecía haber mejorado, unos amigos chinos nos invitaron a unos baños termales que quedaban a dos horas de coche de Pekín. El hotel servía un excelente té y alguien sugirió que no era muy sensato tomar tanto té, pues podría estropear la cena. Yo protesté ante tanta prudencia, aduciendo que aquel podía ser el día del Juicio Final; y no me equivoqué, pues pasarían tres meses antes de que pudiera volver a disfrutar de una verdadera cena. De repente, después del té, me puse a temblar, y como una hora más tarde seguía temblando, decidimos que era mejor regresar de inmediato a Pekín. En el camino de vuelta se pinchó una rueda, y cuando estuvo reparada el motor no arrancaba. A esas alturas yo estaba casi delirando, pero los sirvientes chinos y Dora empujaron el coche hasta lo alto de la colina y en el descenso el motor empezó a funcionar de nuevo. Con el retraso encontramos cerradas las puertas de Pekín, y nos llevó una hora de llamadas telefónicas conseguir que nos las abrieran. Cuando finalmente llegamos a casa, yo estaba realmente muy enfermo. Antes de comprender lo que sucedía empecé a delirar. Me trasladaron a un hospital alemán, donde Dora me cuidaba de día y la única enfermera profesional inglesa de todo Pekín me atendía de noche. Cada tarde, durante dos semanas, los médicos pensaron que estaría muerto antes del amanecer. Salvo algunos sueños, no recuerdo nada de todo aquel tiempo. Cuando volví en mí no sabía dónde estaba y no reconocía a la enfermera. Dora me dijo que había estado muy enfermo y que casi había muerto, a lo que yo respondí: «Qué interesante», pero tan débil estaba que lo olvidé en cinco minutos y Dora tuvo que repetírmelo. Ni siguiera recordaba mi propio nombre. Pasado mi delirio, no dejaron de repetirme durante casi un mes que moriría en cualquier momento, pero yo nunca me lo creí. La enfermera que me atendió había destacado en su profesión; durante la guerra, había llegado a ser encargada de un hospital en Serbia. El hospital cayó en manos de los alemanes y las enfermeras fueron enviadas a Bulgaria. Nunca se cansaba de contarme su íntima amistad con la reina de Bulgaria. Era una mujer profundamente religiosa, y cuando yo empecé a mejorar me contó que había pensado seriamente si su deber no era dejarme morir. Por fortuna, su entrenamiento profesional pudo más que su sentido moral.

Durante todo el transcurso de mi convalecencia, y a pesar de la debilidad e incomodidad física, fui intensamente feliz. Dora se dedicaba a mí por completo, y su entrega me hacía olvidar todo lo desagradable. Al comienzo de mi convalecencia Dora descubrió que estaba embarazada, lo que fue motivo de inmensa felicidad para los dos. Desde aquella caminata con Alys en Richmond Green, había sentido dentro de mí, cada vez con mayor intensidad, el deseo de ser padre, hasta que al final se había vuelto una pasión arrolladora. Cuando supe que no sólo sobreviviría sino que además tendría un hijo me volví absolutamente indiferente a las circunstancias de mi convalecencia, a pesar de que padecí toda una serie de pequeñas enfermedades. El principal problema había sido una pulmonía doble, pero además tuve afecciones de corazón y de los riñones, disentería y flebitis. Nada de ello me impidió sentirme totalmente feliz, y a pesar de los pronósticos pesimistas, no sufrí ningún efecto secundario tras mi recuperación.

Estar tumbado en la cama y sentir que no iba a morir era una deliciosa sorpresa. Hasta ese día, siempre había creído ser fundamentalmente pesimista, y no valoraba el estar vivo. Entonces descubrí que respecto a esto me había equivocado por completo y que la vida me resultaba infinitamente dulce. En Pekín casi nunca llueve, pero durante mi convalecencia cayeron intensas lluvias que producían un delicioso aroma a tierra húmeda que llegaba a través de las ventanas; esto me hizo pensar lo horroroso que sería no volver a sentir aquel olor nunca más. Lo mismo me ocurría con la luz del sol y el sonido del viento. Junto a mi ventana había unas acacias muy bonitas que florecieron justo en el momento en que yo fui capaz de disfrutarlo. Desde entonces he sabido que en el fondo me alegro de estar vivo. Sin duda, la mayoría de la gente lo ha sabido siempre, pero yo no.

Fuente: Russell, B. (2010), Autobiografía, Edhasa, Barcelona.


24/6/21

Lo posible y lo imposible

Por Jesús Mosterín

El lenguaje y el pensamiento lingüístico son instrumentos formidables para enfrentarnos a los problemas que nos presenta la vida y el entorno, para resolverlos colectivamente y para satisfacer nuestras necesidades. Pero al tiempo que el lenguaje facilita nuestra vida, la complica. Y al tiempo que el pensamiento simbólico nos permite solucionar nuestros problemas reales, nos induce también a enredarnos en seudoproblemas sin sentido, extrapolando a lo invisible y lo imaginario pautas de preguntas y de respuestas que hemos aprendido a usar en lo visible y lo próximo. El animal prelingüístico se acurruca aterrorizado ante la tormenta y el rayo, pero no articula lingüísticamente su terror, no se plantea preguntas. El humán que ha aprendido a preguntar quién ha lanzado la piedra que acaba de golpearle en la espalda pronto preguntará también quién ha lanzado el rayo que acaba de caer en el bosque, y pronto razonará que si la piedra ha sido lanzada por un compañero enfadado con él, también el rayo habrá sido lanzado por alguien poderoso y enfadado. Y se planteará el inédito problema (o seudoproblema) de cómo aplacar el enfado de ese misterioso personaje. El animal prelingüístico se retuerce de dolor y desesperación ante la muerte de su infante, pero no articula en palabras su horror por la súbita frialdad del cadáver. El primitivo humán o neandertal se pregunta que adónde habrá ido su infante muerto, si no habrá emprendido un largo camino, y razona que quien emprende un largo camino necesita alimentos, armas y provisiones. Naturalmente no tenemos ni idea de si el primitivo Homo neanderthalensis pensaba eso o algo completamente distinto. Lo cierto es que, por primera vez, los homínidos no dejan abandonados a sus muertos a merced de los carroñeros, sino que los entierran con regalos y ceremonias. La religión, la magia y los enterramientos aparecen junto con el lenguaje. El uso del lenguaje y del pensamiento simbólico, a diferencia de la percepción y de las habilidades sensoriomotrices, no conoce fronteras. No solo nos sirve para describir lo que vemos, sino también para inventar y describir lo que no vemos, lo real y lo irreal, lo posible y lo imposible. No solo nos sirve para acertar, sino también para equivocarnos. Llegados a este estadio, el del Homo sapiens, y aunque no dispongamos de documentos escritos, podemos estar seguros de que la historia del pensamiento se ha puesto en marcha.

Fuente: Mosterín, J. (2006), El pensamiento arcaico, Alianza Editorial, Madrid.

17/6/21

El decálogo liberal

Por Bertrand Russell
Los Diez Mandamientos que, como enseñante, me gustaría promulgar, se podrían formular de la siguiente manera:
1. No estés absolutamente seguro de nada.
2. No creas conveniente actuar ocultando pruebas, pues las pruebas terminan por salir a luz.
3. Nunca intentes oponerte al raciocinio, pues seguramente lo conseguirás.
4. Cuando encuentres oposición, aunque provenga de tu esposo o de tus hijos, trata de superarla por medio de la razón y no de la autoridad, pues una victoria que dependa de la autoridad es irreal e ilusoria.
5. No respetes la autoridad de los demás, pues siempre se encuentran autoridades enfrentadas.
6. No utilices la fuerza para suprimir las ideas que crees perniciosas, pues si lo haces, ellas te suprimirán a ti.
7. No temas ser extravagante en tus ideas, pues todas las ideas ahora aceptadas fueron en su día extravagantes.
8. Disfruta más con la discrepancia inteligente que con la conformidad pasiva, pues si valoras la inteligencia como debieras, aquélla significa un acuerdo más profundo que ésta.
9. Muéstrate escrupuloso en la verdad, aunque la verdad sea incómoda, pues más incómoda es cuando tratas de ocultarla.
10. No sientas envidia de la felicidad de los que viven en el paraíso de los necios, pues sólo un necio pensará que eso es la felicidad.
Fuente: Russell, B. (2010), Autobiografía, Edhasa, Barcelona.

10/6/21

Personas capaces de pensar

Por Noam Chomsky
Todos hemos estudiado el primer párrafo de La riqueza de las Naciones de Adam Smith que hablaba del carnicero, del panadero, de que todos trabajan juntos y de lo fabulosa que es la división del trabajo. Pero no muchos han llegado, por ejemplo, al libro quinto, donde Smith condena la división del trabajo porque dice que convierte a la población en criaturas de lo más ignorantes y estúpidas, ya que dedicarse a tareas simples y rutinarias les impide desarrollar su inteligencia y su capacidad creativa. Por consiguiente, urge que en toda sociedad civilizada el gobierno intervenga para evitarlo.
Somos seres humanos, no autómatas. Trabajamos en un empleo, pero no dejamos de ser personas. Y eso significa beneficiarse de las ricas tradiciones culturales, no únicamente de las propias, sino de muchas otras, y volvernos no sólo hábiles, sino también sabios. Convertirnos en personas capaces de pensar –pensar de forma creativa, de forma independiente, investigar, indagar– y contribuir a la sociedad. De lo contrario, bien podría sustituirnos un robot. Creo que es algo que no debe pasarse por alto si queremos una sociedad donde merezca la pena vivir.
Fuente: Chomsky, N. (2017), Réquiem por el sueño americano, Sexto Piso, Madrid.

3/6/21

Hiparco

Por Jesús Mosterín

Imagen tomada de https://bit.ly/3lrAliM

Hiparco es considerado como el más grande observador astronómico de la Antigüedad ... Fue él quien introdujo en la astronomía helenística la idea de la observación sistemática y de la predicción exacta, que debe concordar con las observaciones posteriores. Introdujo la trigonometría en forma de tabla de cuerdas. Desarrolló la geometría de los epiciclos y deferentes, usados más tarde por Ptolemeo. Fue el primer astrónomo que construyó modelos cuantitativos precisos de los movimientos del Sol y de la Luna, haciendo uso de la riqueza de datos acumulados por los astrónomos babilónicos durante muchos siglos. Es probable que fuera el primero en poder predecir los eclipses solares, basado en su teoría de los movimientos solares y lunares y en su trigonometría.

Fuente: Mosterín, J. (2007), Helenismo, Alianza Editorial, Madrid.