17/2/22

Los dos primeros gobiernos peronistas

Por Mario Bunge

Para que un gobierno sea legítimo, debe cumplir dos condiciones: debe gozar de amplio apoyo popular y debe comportarse moralmente, o sea, trabajar al servicio del pueblo en lugar de servirse de él. Por ejemplo, los gobiernos peronistas gozaron de legitimidad política porque fueron libremente elegidos por grandes mayorías. Pero su legitimidad moral es dudosa, ya que hicieron tanto o más mal que bien. Por ejemplo, los dos primeros gobiernos peronistas ampliaron la legislación laboral, pero sometieron al movimiento obrero; dieron el voto a la mujer, pero la engañaron; construyeron edificios escolares, pero transformaron las escuelas en centros de adoctrinamiento partidario; abrieron nuevos mercados internacionales, pero inauguraron la inflación; aseguraron el libre sufragio, pero no la libertad de asociación ni de expresión. Para colmo, minaron la débil cultura superior.

Fuente: Bunge, M. (2006), 100 ideas, Laetoli, Pamplona.

10/2/22

La masacre del río Sumpul

Por Noam Chomsky

La guerra de Carter contra los campesinos [de El Salvador] se desencadenó con toda virulencia en mayo [de 1980], con matanzas a gran escala en áreas fundamentalmente destinadas a la reforma agraria. La mayor de todas esas matanzas fue la del 14 de mayo en Río Sumpul, cuando miles de campesinos huyeron a Honduras tratando de escapar de una acción del ejército. Tan pronto cruzaban el río eran atacados por los helicópteros, los miembros de ORDEN y las tropas regulares. Según los testimonios de las personas que presenciaron la acción, difundidos por Amnesty International y por el clero hondureño, se torturó a las mujeres, se lanzaron los recién nacidos al aire para utilizarlos como blancos de prácticas de tiro, los soldados ahogaron a los niños o bien los decapitaron o acuchillaron con machetes hasta morir, e incluso tiraron partes de sus cuerpos a los perros. Los soldados hondureños devolvieron a los supervivientes a las manos de las fuerzas salvadoreñas. Por lo menos 600 cuerpos insepultos fueron pasto de los perros y de las rapaces, mientras otros se perdieron entre las aguas del río, que quedó contaminado por los cadáveres. Un pescador hondureño halló los cuerpos de cinco niños en una de sus trampas para peces. La masacre no figura en el Country Reports on Human Rights Practices, editado por el Departamento de Estado de la administración Carter, y fue ignorada por la prensa hasta un año después, en que se publicó una pequeña información acerca de ella. Sin embargo, tanto la prensa extranjera como la prensa eclesiástica de los Estados Unidos dieron información inmediata de los hechos. Nos encontramos ante un ejemplo, uno sólo, de la supresión de noticias, hasta el punto que la información sobre El Salvador fue considerada, por un proyecto de investigación sobre los medios de comunicación, como la «historia más censurada de 1980» y no por falta de informes sino porque éstos eran muy sesgados e inadecuados.

Fuente: Chomsky, N. (1985), La quinta libertad, Crítica, Barcelona.

3/2/22

La guerra en Colombia

Por Eduardo Galeano

A principios del siglo veinte, Colombia sufrió la guerra de los mil días.

A mediados del siglo veinte, los días fueron tres mil.

A principios del siglo veintiuno, ya los días son incontables.

Pero esta guerra, mortal para Colombia, no es tan mortal para los dueños de Colombia:

la guerra multiplica el miedo, y el miedo convierte la injusticia en fatalidad del destino;

la guerra multiplica la pobreza, y la pobreza ofrece brazos que trabajan por poco o nada;

la guerra expulsa a los campesinos de sus tierras, que por poco o nada se venden;

la guerra otorga dinerales a los traficantes de armas y a los secuestradores de civiles, y otorga santuarios a los traficantes de drogas, para que la cocaína siga siendo un negocio donde los norteamericanos ponen la nariz y los colombianos los muertos;

la guerra asesina a los militantes de los sindicatos, y los sindicatos organizan más entierros que huelgas y se dejan de molestar a las empresas Chiquita Brands; Coca-Cola, Nestlé, Del Monte o Drummond Limited;

y la guerra asesina a los que denuncian las causas de la guerra, para que la guerra sea tan inexplicable como inevitable.

Los expertos violentólogos dicen que Colombia es un país enamorado de la muerte.

Está en los genes, dicen.

Fuente: Galeano, E. (2008), Espejos, Siglo XXI, Buenos Aires.

27/1/22

Ideas inesperadas

Por Brian Greene

Durante el último siglo hemos llegado a estar íntimamente familiarizados con algunas características previamente ocultas del espacio y el tiempo gracias a las dos teorías de la relatividad de Einstein y a la mecánica cuántica. El frenado del tiempo, la relatividad de la simultaneidad, los rebanamientos alternativos del espaciotiempo, la gravedad como deformación y curvatura del espacio y el tiempo, la naturaleza probabilista de la realidad, y el entrelazamiento cuántico a larga distancia no estaban en la lista de cosas que incluso el mejor de los físicos del mundo del siglo XIX hubiera esperado encontrar a la vuelta de la esquina. Y pese a todo, ahí estaban, como dan testimonio tanto los resultados experimentales como las explicaciones teóricas.

En nuestra época hemos dado con nuestra propia panoplia de ideas inesperadas: materia oscura y energía oscura que parecen ser, con mucho, los constituyentes dominantes del universo. Ondas gravitatorias –rizos en el tejido del espaciotiempo– que fueron predichas por la relatividad general de Einstein y quizá un día nos permitan mirar más atrás en el tiempo que nunca. Un océano de Higgs, que permea todo el espacio y que si se confirmara nos ayudará a entender cómo las partículas adquieren masa. Expansión inflacionaria, que puede explicar la forma del cosmos, resolver el enigma de por qué es tan uniforme a grandes escalas y fijar la dirección de la flecha del tiempo. La teoría de cuerdas, que postula lazos y trozos de energía en lugar de partículas puntuales y promete una versión atrevida del sueño de Einstein en el que todas las partículas y todas las fuerzas se combinan en una única teoría. Dimensiones espaciales extras, que emergen de las matemáticas de la teoría de cuerdas, y que quizá puedan detectarse en experimentos en aceleradores durante la próxima década. Un mundobrana, en el que nuestras tres dimensiones espaciales quizá sean un universo entre muchos, flotando en un espaciotiempo de más dimensiones. Y quizá un espaciotiempo emergente, en el que el propio tejido del espacio y el tiempo está compuesto de entidades más fundamentales aespaciales y atemporales.

Fuente: Greene, B. (2004), El tejido del cosmos, Crítica, Barcelona. 

20/1/22

La mutilación genital de las mujeres

Por Jesús Mosterín

La mutilación genital de las mujeres es práctica casi universal en los países del África islámica central y oriental, como Egipto, Sudán, Somalia, Yibuti, Chad, Mali y norte de Nigeria. También se da fuera de África, en Yemen, Omán e Indonesia. En Francia, en 1999, fue condenada una curandera por practicar la ablación del clítoris a cincuenta niñas originarias de Mali. Esta costumbre ancestral precede al islam, que luego la adoptó en esos países como un medio para asegurar la castidad y fidelidad femenina. Se calcula que en el mundo hay unos 130 millones de mujeres mutiladas genitalmente. Cada día se realizan unas seis mil nuevas mutilaciones. La costumbre garantiza la castidad y fidelidad de las mujeres, por lo que es defendida por los hombres obsesionados por su presunto honor. Las propias mujeres también transmiten la costumbre, llevan a sus hijas a la curandera a mutilarlas y les cuentan todo tipo de mitos absurdos, como que el clítoris es peligroso para la salud, perjudica al marido y puede matar al bebé durante el parto.

Hay diversos tipos de mutilación genital femenina. La más frecuente incluye la ablación (extirpación) del clítoris, el corte de los labios interiores, el corte de la parte superior de los labios mayores, la infibulación (obstaculización y costura) de la vagina, colocando a su través espinas afiladas como agujas, fijadas con cordeles. La mujer queda completamente cosida y cerrada por debajo, con solo un agujero del diámetro de un palillo de dientes. Además del dolor tremendo de la operación, realizada al margen de cualquier higiene o tecnología actual por mujeres ignorantes e insensibles, y del trauma físico y psíquico correspondiente, a la víctima le aguarda una vida de dolores recurrentes. Sufren cada vez que orinan o defecan y padecen durante las menstruaciones. Cuando se casan, son brutalmente desvirgadas y sufren en las relaciones sexuales, de las que no obtienen ningún placer, y experiencian terribles dolores cuando paren. Con frecuencia, los maridos insisten en que sus mujeres vuelvan a ser infibuladas después del parto o cuando ellos se van de viaje, a fin de asegurar su fidelidad. Las mujeres somalíes, que se cuentan entre las más bellas del mundo, son objeto sistemático de estas prácticas brutales, condenadas a una vida de sufrimiento absurdo e innecesario. Obviamente, se trata de prácticas culturales frontalmente opuestas a los intereses y tendencias de la naturaleza humana.

Fuente: Mosterín, J. (2006), La naturaleza humana, Espasa Calpe, Madrid.

13/1/22

Cuando los hechos siguen a las palabras

Por Mario Bunge

La mayoría de las proclamaciones de nuevos derechos … han sido actos puramente formales sin grandes consecuencias sociales. Algunos ejemplos de ello son la Constitución Estadounidense, en el sur de Estados Unidos, hasta mediados de la década de 1960; las Constituciones latinoamericanas, desde la década de 1850, y la carta de derechos de la Unión Soviética. Sin embargo, en algunos casos los hechos sí han seguido a las palabras. Por ejemplo, cuando el breve Gobierno francés derivado de la revolución de 1848 proclamó el derecho al trabajo, procedió de manera inmediata a organizar los Talleres Nacionales, a fin de crear puestos de trabajo para los desempleados. Casi un siglo después, el New Deal [Trato Nuevo] de Roosevelt reconoció tácitamente el derecho al trabajo, al embarcarse en programas de obras públicas a gran escala para aliviar el desempleo, el cual en realidad solo causó una modesta disminución del desempleo, pero impulsó el respeto por sí misma, así como la esperanza, en la gente común.

Fuente: Bunge, M. (2009), Filosofía política, Gedisa, Barcelona.

6/1/22

El hombre que yo sueño

Por Bertrand Russell

Cuando miro hacia el futuro, mi mirada desilusionada sólo ve luchas y más luchas, áspera crueldad, tiranía, terror y sumisión esclavizante. El hombre que yo sueño, erguido, valiente y generoso, ¿existirá alguna vez sobre la tierra? ¿O acaso continuarán los hombres luchando, matando y torturando hasta el fin de los tiempos, hasta que la tierra se enfríe y el sol moribundo no pueda ya acelerar su inútil frenesí? No puedo saberlo, pero sí conozco la desesperación de mi alma, la inmensa soledad mientras yerro por el mundo como un fantasma, hablando con una voz que nadie escucha, perdido como si hubiera caído de otro planeta.

Fuente: Russell, B. (2010), Autobiografía, Edhasa, Barcelona.

30/12/21

Escuchar el llanto de las víctimas

Por Noam Chomsky

Las víctimas reales de la «agonía estadounidense» son los millones de personas atormentadas y dolientes de gran parte del Tercer Mundo. Nuestras instituciones ideológicas altamente refinadas nos protegen para que no veamos su desesperada situación ni nuestra contribución a su mantenimiento. Si somos honestos y tenemos la suficiente valentía moral, no dejaremos pasar ni un día más sin escuchar el llanto de las víctimas. Podríamos poner la radio por las mañanas y escuchar las voces de la gente que escapó de las matanzas de Quiché y de las montañas de Guazapa; y la prensa diaria publicaría en sus portadas las fotografías de los niños muertos a causa de la enfermedad y de la desnutrición en los países en los que reina el orden, y las cosechas y el ganado se exportan al mercado estadounidense, con una explicación de por qué estas cosas son así. Oiríamos las extensas y detalladas historias de terror y de tortura que se producen en nuestras posesiones, recopiladas por Amnesty International, Americas Watch, Survival International y otras organizaciones de derechos humanos. Pero, afortunadamente, nos aislamos de la espeluznante realidad. Actuando así, nos sumimos en un nivel de depravación moral que tiene pocos equivalentes en el mundo moderno, es más, quizá estemos también poniendo la base de nuestra propia destrucción.

Fuente: Chomsky, N. (1985), La quinta libertad, Crítica, Barcelona.

23/12/21

Vasco de Quiroga

Por Eduardo Galeano

1560

Michoacán

…

Cristianismo primitivo, comunismo primitivo: el obispo de Michoacán redacta las ordenanzas para sus comunidades evangélicas. Él las ha fundado inspirándose en la Utopía de Tomás Moro, en los profetas bíblicos y en las antiguas tradiciones de los indios de América.

Los pueblos creados por Vasco de Quiroga, donde nadie es dueño de nadie ni de nada y no se conoce el hambre ni el dinero, no se multiplicarán, como él quisiera, por todo México. El Consejo de Indias jamás se tomará en serio los proyectos del insensato obispo ni echará siquiera una ojeada a los libros que él, porfiadamente, recomienda. Pero ya la utopía ha regresado a América, que era su realidad de origen. La quimera de Tomás Moro ha encarnado en el pequeño mundo solidario de Michoacán; y los indios de aquí sentirán suya, en los tiempos por venir, la memoria de Vasco de Quiroga, el alucinado que clavó los ojos en el delirio para ver más allá del tiempo de la infamia.

Fuente: Galeano, E. (1982), Memoria del fuego I. Los nacimientos, Siglo XXI, México, D.F.

16/12/21

Mahoma versus los judíos

Por Jesús Mosterín

Al negarse los judíos a reconocerlo como su profeta, el decepcionado Mahoma reaccionó vindicativamente. Hizo matar a varios de sus críticos y, con excusas triviales, expulsó de la ciudad a la tribu judía de los Banu Qaynuqa en 623 y a la de los descendientes de al-Nadir en 625. Hombres, mujeres y niños hebreos tuvieron que abandonar sus casas y campos con lo puesto. Todos sus bienes fueron confiscados y entregados al profeta, que repartió las casas ahora vacías entre sus seguidores llegados de La Meca. Si dos de las tres tribus judías de Medina fueron expulsadas de la ciudad, la tercera, la de los Banu Qurayza, tuvo un destino aún más aciago. Mahoma acabó condenando a muerte a sus hombres y reduciendo a la esclavitud a sus mujeres e infantes. Acusados por Mahoma de conspirar con los hebreos de Jaibar, los judíos qurayzíes fueron encerrados durante un mes en su propio barrio, hasta que «Dios introdujo el terror en sus corazones». Aunque los judíos se rindieron a los muslimes, no les sirvió de nada; la totalidad de los hombres judíos adultos fueron pasados a cuchillo y la totalidad de las mujeres e infantes fueron repartidos o vendidos como esclavos. Los seguidores de Mahoma cavaron zanjas cerca del mercado y arrojaron a ellas más de 700 cabezas cortadas de judíos.

Fuente: Mosterín, J. (2012), El islam, Alianza Editorial, Madrid. 

9/12/21

Puros y perros falderos

Por Bertrand Russell

El proyecto anarquista de la distribución gratuita y equitativa de los productos derivados del trabajo no evita la necesidad de alguna medida de valor que posibilite el intercambio. Puesto que cada uno elegiría una porción diferente y, por ejemplo, al repartirse los bienes de lujo, las damas ancianas no querrían su cuota de puros ni los jóvenes un perro faldero. Esto exigiría un mecanismo que estableciera a cuántos puros equivaldría un perro faldero. Con diferencia, la fórmula más simple consistiría en seguir entregando unos ingresos y permitir que estos valores relativos se ajustaran a la demanda. En caso de que se recurriera a un sistema monetario, alguien podría empezar a acumular dinero y llegar a convertirse, con el tiempo, en un capitalista. A fin de prevenir esto, lo mejor sería entregar unos billetes que sólo pudieran utilizarse durante cierto periodo, pongamos por caso, un año desde la fecha de su emisión. Esto permitiría ahorrar para las vacaciones anuales, pero no indefinidamente.

Fuente: Russell, B. (1918), Caminos de libertad, Tecnos, Madrid.

2/12/21

Thomas Müntzer

Por Eduardo Galeano

Thomas Müntzer encabezó la insurrección campesina, en Alemania, en 1525.

Este sacerdote, enemigo de los príncipes y los señores de la tierra y de la guerra, fue seguido por una multitud de hombres que se negaban a ser propiedad de otros hombres.

Lutero maldijo a este loco de remate, su hijo renegado:

–Yo no creería en Müntzer, aunque se hubiera tragado al Espíritu Santo con plumas y todo.

Y Müntzer le contestó:

–Yo no creería en Lutero, aunque se hubiera tragado cien mil Biblias enteras.

La revolución ocupó tierras, incendió castillos y enfrentó al ejército y al alto clero, pero al cabo de un año cayó derrotada.

Los vencedores mataron a miles de siervos alzados y cortaron la cabeza de Müntzer, que fue exhibida, como lección, en la plaza de la ciudad imperial de Mühlhausen.

Fuente: Galeano, E. (2016), El cazador de historias, Siglo XXI, Ciudad de México.

25/11/21

Escapar de la barbarie

Por Noam Chomsky

En la actualidad tenemos los recursos técnicos y materiales para satisfacer las necesidades animales del hombre. No hemos desarrollado los recursos culturales y morales –o las formas democráticas de organización social– capaces de hacer posible el uso humano y racional de nuestra riqueza material y nuestro poder. Resulta concebible la implantación de los ideales liberales clásicos tal como han sido desarrollados y expresados en su forma libertaria socialista. Pero eso sólo podrá hacerlo un movimiento revolucionario popular, arraigado en amplias capas de la población y decidido a eliminar todas las instituciones represivas y autoritarias, estatales y privadas. Crear ese movimiento es un reto al que nos enfrentamos y del que debemos salir triunfantes si queremos escapar de la barbarie contemporánea.

Chomsky, N. (1970), El gobierno del futuro, Anagrama, Barcelona.

18/11/21

Los ancestros prehumanos

Por Jesús Mosterín

Casi todos los detalles de nuestra anatomía y fisiología los hemos heredado de los ancestros prehumanos que nos precedieron. Ellos nos han transmitido la visión estereoscópica y cromática, la atrofia del olfato, las manos prensiles, la posición erguida y la marcha bípeda, la proporción de los dedos que permite apoyar y presionar el pulgar contra las yemas de los otros dedos, posibilitando la manipulación precisa de los objetos, y la coordinación sensoriomotriz del ojo y la mano a través del cerebro. De ellos hemos heredado también la mayor parte de nuestra psicología profunda, de nuestras necesidades básicas, de nuestros impulsos fundamentales, de las motivaciones permanentes de nuestra conducta. Ellos nos han transmitido el omnivorismo, nuestra capacidad de comunicarnos mediante gestos como la sonrisa y muchos otros rasgos, como la continua receptividad sexual de las hembras, quizá seleccionada en el curso de la evolución porque contribuía a que los machos volviesen y aportasen alimentos para las madres y las crías, que no podían valerse por sí mismas durante el periodo excepcionalmente largo de la crianza humana.

Fuente: Mosterín, J. (2006), El pensamiento arcaico, Alianza Editorial, Madrid.

11/11/21

Las funciones del Estado

Por Mario Bunge

La teoría marxista del Estado se reduce a la tesis de que la única función que cumple es salvaguardar los intereses de la clase dominante. Esta afirmación es falsa, en general, ya que desde su emergencia hace cinco milenios el Estado ha tenido dos funciones, no una: conservar el régimen y administrar el bien común, la res publica, en particular, el territorio y las obras públicas. En muchos casos también ha sido función del Estado proteger a los débiles y asistir a los menesterosos. Baste recordar los gobiernos de Hammurabi, Pericles y Asoka, como asimismo los estados de bienestar de nuestros días.

Fuente: Bunge, M. (2015), Evaluando filosofías, Gedisa, Barcelona.

4/11/21

El opresor y el libertador

Por Eduardo Galeano

Túpac Amaru había sido el último rey de los incas, que durante cuarenta años había peleado en las montañas del Perú. En 1572, cuando el sable del verdugo le partió el pescuezo, los profetas indios anunciaron que alguna vez la cabeza se juntaría con el cuerpo.

Y se juntó. Dos siglos después, José Gabriel Condorcanqui encontró el nombre que lo estaba esperando. Convertido en Túpac Amaru, él encabezó la más numerosa y peligrosa rebelión indígena en toda la historia de las Américas.

Ardieron los Andes. Desde la cordillera hasta la mar se alzaron las víctimas del trabajo forzado en las minas, las haciendas y los talleres. De victoria en victoria, amenazaban el menú colonial los sublevados que avanzaban, a paso imparable, vadeando ríos, trepanado montañas, atravesando valles, pueblo tras pueblo. Y a punto estuvieron de conquistar el Cuzco.

La ciudad sagrada, el corazón del poder, estaba ahí: desde las cumbres se veía, se tocaba.

Habían pasado dieciocho siglos y medio, y se repetía la historia de Espartaco, que tuvo a Roma al alcance de la mano. Y tampoco Túpac Amaru se decidió a atacar. Tropas indias, al mando de un cacique vendido, defendían el Cuzco, ciudad sitiada, y él no mataba indios: eso no, eso nunca. Bien sabía que era necesario, que no había otra, pero...

Mientras él dudaba, que sí, que no, que quién sabe, pasaron los días y las noches y los soldados españoles, muchos, bien armados, iban llegando desde Lima.

En vano le enviaba desesperados mensajes su mujer, Micaela Bastidas, que comandaba la retaguardia:

 

–Tú me has de acabar de pesadumbres...

–Yo ya no tengo paciencia para aguantar todo esto...

–Bastantes advertencias te di...

–Si tú quieres nuestra ruina, puedes echarte a dormir.

 

En 1781, el jefe rebelde entró en el Cuzco. Entró encadenado, apedreado, insultado.

…

En las cámaras de torturas, lo interrogó el enviado del rey.

–¿Quiénes son tus cómplices? –le preguntó.

Y Túpac Amaru contestó:

–Aquí no hay más cómplices que tú y yo. Tú por opresor, y yo por libertador, merecemos la muerte.

Fue condenado a morir descuartizado. Lo ataron a cuatro caballos, brazos y piernas en cruz, y no se partió. Las espuelas desgarraban los vientres de los caballos, que en vano pujaban, y no se partió.

Hubo que recurrir al hacha del verdugo.

Era un mediodía de sol feroz, tiempo de larga sequía en el valle del Cuzco, pero el cielo fue negro de pronto y se rompió y descargó una lluvia de ésas que ahogan al mundo.

También fueron descuartizados los otros jefes y jefas rebeldes, Micaela Bastidas, Túpac Catari, Bartolina Sisa, Gregoria Apaza... Y sus pedazos fueron paseados por los pueblos que habían sublevado, y fueron quemados, y sus cenizas arrojas al aire, para que de ellos no quede memoria.

Fuente: Galeano, E. (2008), Espejos, Siglo XXI, Buenos Aires.

28/10/21

Aristóteles versus Madison

Por Noam Chomsky

Aristóteles observó lo mismo que vería Madison siglos después. Si Atenas era una democracia de hombres libres, los pobres se unirían y les quitarían sus propiedades a los ricos. Sin embargo, dieron soluciones opuestas al mismo dilema. La solución de Madison fue reducir la democracia, es decir, organizar el sistema de manera que el poder estuviese en manos de los ricos y fragmentar la población de diferentes formas para impedir que se unieran y organizaran para arrebatarles el poder. La solución de Aristóteles fue la opuesta: propuso lo que en la actualidad se denomina «estado del bienestar», es decir, que se intentara reducir la desigualdad mediante comidas públicas y otras medidas apropiadas para una ciudad-Estado. Al mismo problema, soluciones opuestas. Una es: reduce la desigualdad, y se acaba el problema. La otra es: reduce la democracia. Pues bien, en estas aspiraciones contradictorias se basan los fundamentos del país [Estados Unidos].

De la desigualdad se derivan numerosas consecuencias. No sólo es sumamente injusta en sí, sino que además tiene unos efectos muy negativos para la sociedad en su conjunto. Incluso en temas como la salud. Existen excelentes estudios –como el de Richard Wilkinson y otros– que muestran que cuanto más desigual es una sociedad, sea rica o pobre, peores son sus niveles de salud. También para los ricos. Porque la desigualdad tiene en sí un efecto corrosivo y nocivo en las relaciones sociales, en la conciencia, en la vida humana y en muchos otros aspectos, con toda suerte de consecuencias negativas. Pues bien, son problemas que deben remediarse. Aristóteles tenía razón: para remediar la paradoja de la democracia hay que reducir la desigualdad, no reducir la democracia.

Fuente: Chomsky, N. (2017), Réquiem por el sueño americano, Sexto Piso, Madrid.

21/10/21

La flecha del tiempo

Por Brian Greene

Así que ¿por qué vemos un huevo que se aplasta pero no se desaplasta? ¿De dónde procede la flecha del tiempo que todos experimentamos? Hasta aquí es adonde nos ha llevado esta aproximación. Gracias a una fluctuación rara pero no imposible a partir de un estado primordial poco notable y con alta entropía, una minúscula pepita de espacio de 10 kilogramos logró las condiciones que llevaron a una breve ráfaga de expansión inflacionaria. El tremendo hinchamiento produjo un espacio estirado enormemente grande y extraordinariamente suave, y, cuando la ráfaga terminó, el campo inflatón liberó su energía enormemente amplificada llenando el espacio casi uniformemente de materia y radiación. Cuando se redujo la gravedad repulsiva del inflatón, la gravedad atractiva ordinaria se hizo dominante. Y, como hemos visto, la gravedad atractiva explota minúsculas inhomogeneidades provocadas por agitaciones cuánticas para hacer que la materia se aglutine, formando galaxias y estrellas y llevando en última instancia a la formación del Sol, la Tierra, el resto del sistema solar, y las otras características de nuestro universo observado. (Como se discutió, unos 7.000 millones de años después del bang la gravedad repulsiva se hizo una vez más dominante, pero esto es sólo relevante en la mayor de las escalas cósmicas y no tiene impacto directo sobre entidades más pequeñas como las galaxias individuales o nuestro sistema solar, donde sigue reinando la gravedad atractiva ordinaria.) La energía de relativa baja entropía del Sol fue utilizada por las formas de vida animal y vegetal de baja entropía en la Tierra para producir aún más formas de vida de baja entropía, elevando lentamente la entropía total mediante calor y residuos. Finalmente, esta cadena produjo una gallina que produjo un huevo –y usted ya conoce el resto de la historia: el huevo rodó por la encimera de su cocina y se aplastó contra el suelo como parte del impulso incesante del universo hacia mayor entropía–. Es la naturaleza uniformemente suave, altamente ordenada y de baja entropía del tejido del espacio producido por el estiramiento inflacionario que es el análogo a tener las páginas de Guerra y paz en su disposición numérica adecuada; es este estado de orden primitivo –la ausencia de baches o alabeos severos o agujeros negros gigantescos– el que preparó al universo para la evolución posterior hacia entropía más alta y con ello proporcionó la flecha del tiempo que todos experimentamos. Con nuestro nivel de comprensión actual, ésta es la explicación más completa que se ha dado para la flecha del tiempo.

Fuente: Greene, B. (2004), El tejido del cosmos, Crítica, Barcelona.

14/10/21

Remiendos y transformaciones

Por Noam Chomsky

Los remiendos … son los preliminares de los cambios a gran escala, que no pueden tener lugar hasta que una parte considerable de la población no se comprometa en serio. Las transformaciones sólo pueden provenir de los esfuerzos concertados de una población comprometida. Eso no va a ocurrir, ni debería ocurrir, a menos que la gente considere que los intentos de reforma, los remiendos, chocan con barreras sólo superable mediante cambios institucionales. Surge entonces la exigencia de un cambio institucional. Pero, mientras no se llegue a esa conclusión, no hay ninguna razón para que la gente asuma riesgos, haga el esfuerzo o afronte la incertidumbre y las represalias que conllevan esos intentos. Ésa es la razón por la que todo revolucionario serio es un reformista. Un revolucionario serio no quiere un golpe de Estado. Quiere que los cambios surjan de la base, del pueblo organizado. ¿Por qué iba la gente a asumir el riesgo de acometer una transformación institucional si pensase que las instituciones existentes permiten lograr metas justas y satisfactorias?

Fuente: Chomsky, N. (2007), Lo que decimos, se hace, Península, Barcelona.

7/10/21

Somoza

Por Eduardo Galeano
1972
Managua
…
El turista llega al país en avión o barco de Somoza y se aloja en uno de los hoteles que Somoza tiene en la capital. El turista está cansado, y se echa a dormir sobre cama y colchón fabricados por Somoza. Al despertar, desayuna un café Presto, propiedad de Somoza, con leche de vacas de Somoza y azúcar cosechada en una de sus fincas y refinada en uno de sus ingenios. Enciende un fósforo de la empresa Momotombo, de Somoza, y prueba un cigarrillo de la Tabacalera Nicaragüense, que Somoza posee en sociedad con la British-American Tobacco Company.
El turista sale a la calle, cambia dinero en un banco de Somoza y en la esquina compra el diario somocista «Novedades». Leer «Novedades» es una imposible proeza, de modo que arroja el diario a la basura que mañana, al amanecer, será recogida por un camión Mercedes importado por Somoza.
El turista sube a un autobús de la empresa Cóndor, de Somoza, que lo llevará hasta la boca del volcán Masaya. Yendo hacia el penacho de fuego va viendo, por la ventanilla, los barrios de latas y charcas donde malvive la baratísima mano de obra que Somoza usa.
El turista regresa al anochecer. Bebe un ron destilado por Somoza, con hielo de su compañía Polar, y después come carne de una de sus terneras, pasada a cuchillo en uno de sus mataderos, con arroz de una de sus arroceras y ensalada que adereza con aceite Corona, que es de Somoza y de la United Brands.
Media hora después de medianoche, revienta el terremoto. Quizás el turista sea uno de los doce mil muertos. Si no va a parar a alguna fosa común, descansará en paz dentro de un ataúd de la empresa funeraria de Somoza, envuelto en un sudario de la textil El Porvenir, que también pertenece a Somoza.
Fuente: Galeano, E. (1986), Memoria del fuego 3 EL SIGLO DEL VIENTO, Siglo Veintiuno, Madrid.