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¿Maricona o marica?
21/1/21
El neoliberalismo
Por Noam Chomsky
Tomemos
el ejemplo de los Estados Unidos. Para la gran mayoría de la población, el
principio es «que mande el mercado». Recortes en los derechos, recortes o
destrucción de la Seguridad Social, recortes o reducción de la ya limitada
sanidad pública… es decir, que el mercado lo gobierne todo. Pero no se aplica
el mismo principio a los ricos. Para los ricos, el Estado es un Estado fuerte,
dispuesto a reaccionar en cuanto tienen un problema y rescatarlos. Reagan, por
ejemplo, fue el presidente más proteccionista del país desde la posguerra.
Dobló las barreras proteccionistas para intentar resguardar a los incompetentes
directivos estadounidenses de la superior producción japonesa y rescató a los
bancos en lugar de dejar que pagaran las consecuencias. Pero lo cierto es que
el Gobierno creció en los años de Reagan en lo relativo a la economía, lo que
es paradigmático del neoliberalismo. Debería añadir que «la guerra de las
galaxias» de Reagan (su programa de defensa militar) se publicitó abiertamente
al mundo empresarial como un estímulo estatal, una especie de gallina de los
huevos de oro. Pero eso era para los ricos; entretanto, lo que regía para los
pobres era el sometimiento a los principios del mercado: es decir, no esperes
ayuda del Gobierno; el Gobierno es el problema, no la solución, etcétera. Eso
es neoliberalismo. Tiene este carácter dual que se repite a lo largo de la
historia económica. Unas normas para los ricos y otras normas opuestas para los
pobres.
Fuente:
Chomsky, N. (2017), Réquiem por el sueño americano, Sexto Piso, Madrid.
14/1/21
El primer día que los pollos ven el sol
7/1/21
Fobias
31/12/20
El impacto de la pandemia de COVID-19
Lo
que más me ha extrañado de la pandemia de COVID-19 es lo difícil que resultó
predecir el impacto que tendría en los diversos países. Al principio se podía
suponer que los países con sistemas de salud más vigorosos serían los menos
afectados o, en general, que los países más desarrollados serían los menos
afectados. Pero el desastre que se previó en África e India no ha ocurrido, y
sorpresivamente los continentes más golpeados son América y Europa.
La forma obvia de medir el impacto
de la pandemia en un país es mirar el número de fallecidos teniendo en cuenta
el tamaño de la población, el número de muertes por COVID-19 por cada 100 mil habitantes.
Pero este indicador puede ser manipulado por las autoridades, y no tiene en
cuenta a la inmensa cantidad de personas que murieron infectadas por el virus sin
saberlo. En su lugar podemos utilizar el número de «muertes en exceso». A
partir del número de fallecidos de años previos, se estima el número de fallecidos
que hubiese habido este año sin la pandemia, se contrasta esta cifra con las
defunciones registradas, y las muertes adicionales se atribuyen a la pandemia.
Es un método impreciso que incluye no solo las muertes por COVID-19, sino
también las ocasionadas por otras enfermedades que no se pudieron atender porque
los hospitales colapsaron.
No es fácil encontrar cifras de muertes en
exceso. A partir de las de The Economist, elaboré la Tabla 1, que
muestra los diez países más afectados por la pandemia, comparando las muertes
por COVID-19 actuales con las muertes en exceso de meses anteriores. A pesar de
que las fechas no están sincronizadas, bastan para comprobar que en algunos países
las cifras de muertes en exceso son mucho peores que las de muertes por COVID-19.
|
Tabla
1. Muertes por COVID-19 y muertes en exceso, total y por cada 100 mil
habitantes. |
||||
|
País |
COVID-191 |
COVID-19 por 100 mil habitantes1 |
Exceso2 |
Exceso por 100 mil habitantes2 |
|
Perú |
37 574 |
116 |
82 076 |
250 |
|
Ecuador |
14 023 |
80 |
34 067 |
198 |
|
México |
123 845 |
97 |
191 284 |
160 |
|
España |
50 689 |
107 |
64 709 |
138 |
|
Bélgica |
19 361 |
168 |
14 008 |
123 |
|
Reino Unido |
72 548 |
108 |
72 878 |
110 |
|
Estados Unidos |
348 744 |
105 |
310 576 |
95 |
|
Portugal |
6 830 |
66 |
9 489 |
92 |
|
Rusia |
56 426 |
38 |
131 529 |
90 |
|
Italia |
73 604 |
122 |
51 554 |
87 |
|
1https://es.wikipedia.org/wiki/Pandemia_de_COVID-19 2https://www.economist.com/graphic-detail/2020/07/15/tracking-covid-19-excess-deaths-across-countries |
||||
Por qué Ecuador y Perú tienen las peores
cifras de muertes en exceso del mundo, no lo sé. Sospecho que la explicación no
tiene tanto que ver con la escasez de médicos, o la incapacidad del gobierno para
ayudar a los más vulnerables, sino con el hecho de que el virus se esparció antes
de que las autoridades adopten medidas para evitarlo, o con lo inútiles que
resultan tales medidas en ciudades donde tanta gente se gana la vida en las
calles, o simplemente por lo difícil que es alterar la costumbre de la gente de
hacer reuniones. Desglosando las cifras de exceso de muertes en Ecuador por
meses (Tabla 2), se puede ver que en los primeros meses de la pandemia el
promedio de muertes diarias atribuibles a la pandemia fue de alrededor de 100,
con un pico de casi 500 en abril. En julio fue de 150 y desde entonces ha disminuido
paulatinamente hasta llegar a menos de 20 en diciembre. Son cifras
provisionales que se irán ajustando, pero la tendencia parece clara.
|
Tabla
2. Promedio de muertes al día por mes. |
|||
|
|
Muertes esperadas1 |
Muertes registradas2 |
Muertes en exceso |
|
Marzo |
223 |
323 |
100 |
|
Abril |
209 |
699 |
489 |
|
Mayo |
203 |
326 |
123 |
|
Junio |
199 |
300 |
101 |
|
Julio |
198 |
350 |
151 |
|
Agosto |
204 |
324 |
121 |
|
Septiembre |
209 |
266 |
57 |
|
Octubre |
196 |
244 |
47 |
|
Noviembre |
203 |
244 |
41 |
|
Diciembre |
213 |
228 |
15 |
|
1https://datastudio.google.com/reporting/937828fd-93f2-4ff1-a260-e6cdb458d1d2/page/TBdZB 2https://www.registrocivil.gob.ec/cifrasdef/ |
|||
En los próximos meses, con la ayuda de las
vacunas, Ecuador podría mantener el nivel de muertes de diciembre o reducirlo, aunque
no hasta anularlo. Diríamos entonces que aprendimos a vivir con el virus del
COVID-19 rondando por ahí. El ser humano, el animal que a todo se adapta, aprendió
a soportar una causa más de muerte.
24/12/20
Ana
De
vez en cuando tengo los pies fríos y las orejas calientes, o las manos y los
pies fríos y las orejas calientes. En una visita de rutina se lo dije a mi
médico, y me contestó que no le parecía un signo preocupante, si las puntas de
los dedos no se ponen moradas, no es preocupante, dijo. Pero el calor de mis
orejas no deja de inquietarme. No soy tan tonta como para hacer caso a la
abuela que dice que la oreja derecha caliente significa que están hablando mal
de mí, y la oreja izquierda caliente significa que están hablando bien. Solo creo
que mi cuerpo trata de decirme algo importante que no sé interpretar.
A pesar de mis orejas, me considero una
mujer sana. No sana hasta el punto en que la salud transmuta en belleza, como
ocurre con las afortunadas que lucen bien hasta cuando no se bañan. Ese nivel
de buena salud no lo he conocido nunca. Desde pequeña he tenido que bregar con
una u otra dolencia menor, desde los pies planos hasta la gastritis, pasando
por el acné y las arritmias. Pero he gozado del siguiente nivel de salud. Los resultados
de mis exámenes de sangre suelen ser buenos, y nunca me han fallado los signos vitales.
La verdad simple es que soy fuerte y he hecho lo que he querido. Llegué a la
secta porque no soporto compartir el mundo con un mar de personas que no tuvieron
las oportunidades que yo tuve.
17/12/20
Los locos y los dictadores
Por Bertrand Russell
Por egoísmo, el hombre se ha hecho
gregario, pero instintivamente ha continuado siendo, en gran medida, solitario;
de aquí la necesidad de la religión y de la moral para reforzar el interés
propio. Mas la costumbre de renunciar a las satisfacciones presentes por amor a
las conveniencias futuras es pesado, y cuando las pasiones están excitadas, las
limitaciones prudentes de la conducta social se hacen difíciles de soportar.
Quienes en tales épocas se desprenden de ellos, adquieren una energía nueva y
un sentimiento de fuerza por la terminación del conflicto interior y, aunque al
final pueden llegar a un desastre, gozan mientras tanto de un sentimiento de
exaltación divina que, aunque conocido de los grandes místicos, no puede ser
experimentado nunca por una virtud meramente pedestre. La parte solitaria de su
naturaleza se reafirma, pero si el intelecto sobrevive la reafirmación se cubre
con el ropaje del mito. El místico se hace uno con Dios y en la contemplación
del infinito se siente dispensado del deber respecto a su prójimo. El rebelde
anárquico lo hace aún mejor: se siente, no uno con Dios, sino Dios. La verdad y
el deber, que representan nuestra sujeción a la materia y a nuestros prójimos,
no existen ya para el hombre que se ha convertido en Dios; para los otros la
verdad es lo que él afirma, el deber es lo que él ordena. Si
todos pudiéramos vivir solitarios y sin trabajar, todos podríamos gozar este
éxtasis de independencia; como no podemos, sus delicias sólo están al alcance
de los locos y de los dictadores.
Fuente: Russell, B. (1946), Historia
de la filosofía occidental, Espasa, Madrid.
