Por Amnistía Internacional
El
28 de mayo [de 2025], Namibia celebró su primer Día de Conmemoración del
Genocidio, que recordó la masacre de los pueblos Ovaherero y Nama cometida por
las fuerzas coloniales alemanas entre 1904 y 1908. Pese a las conversaciones en
curso entre los gobiernos de Namibia y Alemania, este último país siguió
negando su obligación legal de indemnizar a los descendientes de los pueblos
Nama y Ovaherero por los crímenes cometidos durante el periodo colonial. Se
estimaba que se había dado muerte al 80% de la población ovaherero y el 50% de
la población nama, y las mujeres y las niñas eran sometidas sistemáticamente a
violencia sexual, incluida la violación. Los cráneos de las personas que morían
en los campos penitenciarios coloniales alemanes se enviaban a universidades y museos
de Alemania para llevar a cabo investigaciones pseudocientíficas racistas. Las
comunidades descendientes seguían siendo una minoría en Namibia, por lo que
carecían de representación política y tenían pocas oportunidades de ejercer
influencia en esa esfera. No contaban con una participación significativa y
efectiva en las negociaciones sobre reparaciones, ni se les habían otorgado
reparaciones ni devuelto la mayoría de los restos ancestrales y objetos
culturales sustraídos por Alemania durante el genocidio.
Fuente:
Amnistía Internacional (2026), La situación de los derechos humanos en el mundo, EDAI, Madrid.
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