Por Eduardo Galeano
La
reina Victoria era la más entusiasta admiradora, y la única lectora, de los
versos de lord Lytton, su virrey en la India.
Movido por la gratitud literaria o por el
fervor patrio, el poeta virrey ofreció un gigantesco banquete en su honor.
Cuando Victoria se proclamó emperatriz, lord Lytton recibió en su palacio de
Delhi a setenta mil invitados, durante siete días y siete noches.
Según alardeó el diario «The Times», ésta
fue la más cara y colosal comida de toda la historia universal.
En plena sequía, mientras el sol freía los
campos y la noche los congelaba, el virrey leyó en el banquete el alentador
mensaje de la emperatriz Victoria, que auguraba a sus súbditos hindúes felicidad,
prosperidad y bienestar.
El periodista inglés William Digby, que
andaba por allí, calculó que unos cien mil hindúes habían muerto de hambre
durante los siete días y las siete noches de la gran comilona.
Fuente:
Galeano, E. (2008), Espejos, Siglo XXI, Buenos Aires.
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