Por Eduardo Galeano
Abril
19
…
En
1987, el reino de Marruecos culminó la construcción del muro que atraviesa el
desierto del Sahara, de norte a sur, en tierras que no le pertenecen.
Éste es el muro más extenso del mundo,
sólo superado por la antigua muralla china. Todo a lo largo, miles de soldados
marroquíes cierran el paso de los saharauis hacia su patria usurpada.
Varias veces, vanas veces, las Naciones
Unidas han confirmado el derecho a la autodeterminación del pueblo saharaui, y
han apoyado un plebiscito: que la población del Sahara occidental decida su
destino.
Pero el reino de Marruecos se ha negado y
se sigue negando. Esa negativa equivale a una confesión. Negando el derecho de voto,
Marruecos confiesa que ha robado un país.
Desde hace cuarenta años, los saharauis
esperan. Están condenados a pena de angustia perpetua y de perpetua nostalgia.
Ellos se llaman hijos de las nubes,
porque desde siempre persiguen la lluvia. También persiguen la justicia, más
esquiva que el agua en el desierto.
Fuente:
Galeano, E. (2012), Los hijos de los días, Siglo Veintiuno, Buenos
Aires.
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