30/8/24

Intuitivamente evidente

Por Noam Chomsky

El anarquismo me parece indiscutible. ¿Por qué deben existir estructuras de autoridad? Toda estructura de autoridad, jerarquía o dominio tiene la obligación de probarse; tiene que demostrar que es legítima. Quizá pueda; de lo contrario, debe desmantelarse. Es de una obviedad irrefutable. Y éste es el tema esencial del anarquismo: identificar estructuras de poder y dominio, desde una familia patriarcal hasta un sistema imperial y todo lo que haya entre medio, y exigir que se justifiquen. Si no pueden, que es lo habitual, hay que desmantelarlos a favor de un sistema más libre, cooperativo y participativo. Me parece intuitivamente evidente.

Fuente: Chomsky, N. (2017), Malestar global, Sexto Piso, Madrid.

23/8/24

La gran diosa Soledad

Por Philip Roth

«Mi querida y estúpida Merry, todavía más estúpida que tu estúpido padre, ni siquiera hacer volar edificios a bombazos sirve de ayuda. Uno está solo tanto si hay edificios como si no. No hay ninguna protesta que formular contra la soledad, y todos los atentados con bombas de la historia no pueden ni siquiera mellarla. El más letal de los explosivos fabricados por el hombre no puede afectarla. No sientas un temor reverencial por el comunismo, idiota hija mía, sino por la soledad ordinaria, cotidiana. El 1.° de mayo puedes desfilar con tus amigos para su mayor gloria, la superpotencia de las superpotencias, la fuerza que las aplasta a todas. Invierte tu dinero en ello, apuesta por ello, ríndele culto, inclínate sumisamente no ante Karl Marx, mi hija tartamudeante, enojada, idiota, no ante Ho Chi Minh y Mao Tse-Tung, ¡sino ante la gran diosa Soledad!»

Fuente: Roth, P. (1997), Pastoral americana, Random House Mondadori, México, D.F.

16/8/24

La fabricación de papelones

Por Eduardo Galeano

Fue la mayor expedición militar de toda la historia del mar Caribe. Y el mayor fiasco.

Los dueños de Cuba, despojados, desalojados, proclamaban desde Miami que iban a morir peleando por la devolución, contra la revolución.

El gobierno norteamericano les creyó, y sus servicios de inteligencia demostraron, una vez más, que no merecían ese nombre.

El 20 de abril de 1961, tres días después del desembarco en la Bahía de Cochinos, los héroes, armados hasta los dientes, apoyados por barcos y aviones, se rindieron sin pelear.

Fuente: Galeano, E. (2012), Los hijos de los días, Siglo Veintiuno, Buenos Aires. 

9/8/24

Zhong Xiang

Por Jacques Gernet

Durante el desastre de los años 1126-1138, la región del lago Dongting en el Hunan sufre a la vez las incursiones jürchen, las exacciones de una administración corrompida y los pillajes de un ejército local medio oficial y medio privado creado para luchar contra los invasores y que evoca nuestras «grandes compañías» de la Edad Media. En 1130 estalla una sublevación campesina, dirigida por un tal Zhong Xiang que tiene aptitudes de caudillo guerrero, de mago y de curandero. Se atribuyen a Zhong Xiang estas palabras subversivas: «La ley separa lo de arriba y lo de abajo, el rico y el pobre. Publicaré una ley que obligará a que lo de arriba y lo de abajo, el rico y el pobre sean iguales». No tarda en ser capturado y ejecutado. Pero sus tropas aumentan y se hacen fuertes en las marismas del lago. La rebelión inicialmente destructora e igualitarista de Zhong Xiang se convierte en simple bandolerismo. Para reducir este absceso que entorpece la organización de la defensa contra los jürchen, se organiza una amplia operación de represión que dura hasta 1135 y cuya dirección se confía en el último año al célebre general Yue Fei.

Fuente: Gernet, J. (1999), El mundo chino, Crítica, Barcelona.

2/8/24

Iván el Terrible

Por Eduardo Galeano

Iván el Terrible nació en 1530.

Para educar al pueblo en la fe cristiana, erigió en Moscú el gran templo de San Basilio, que sigue siendo el hermoso símbolo de la ciudad, y para perpetuar su cristiano poder envió al Infierno a unos cuantos pecadores, sus rivales, sus parientes:

arrojó a los perros al príncipe Andrei y al arzobispo Leonid;

asó vivo al príncipe Piotr;

partió a golpes de hacha a los príncipes Aleksander, Repnin, Snuyon, Nikolai, Dimitri, Telepnev y Tiutin;

ahogó en el río a su primo Vladimir, a su cuñada Aleksandra y a su tía Eudoxia;

envenenó a cinco de sus siete esposas,

y de un bastonazo mató a su hijo, el preferido, el que llevaba su nombre, porque se le parecía demasiado.

Fuente: Galeano, E. (2012), Los hijos de los días, Siglo Veintiuno, Buenos Aires.