27/2/26

Lacan

Por Noam Chomsky

P: ¿Existe alguna conexión entre el lenguaje y la sexualidad, como ha preconizado Jacques Lacan en su teoría de la subjetividad?

CH: Conocí y traté personalmente a Lacan y jamás entendí una sola palabra de todo lo que decía, de modo que no puedo responder a la pregunta. De hecho, tengo más bien la intensa sensación de que Lacan gastaba bromas a diestro y siniestro, de que trataba de calibrar hasta dónde llegaba su propia locura, a pesar de lo cual conseguía –y deseaba– que se le tomara muy en serio. No puedo demostrar la veracidad de lo que digo, pero sigue siendo mi sospecha. Nos llevábamos muy bien, hablábamos de toca clase de temas, pero nunca abordábamos estas cuestiones.

Chomsky, N. (2000), La arquitectura del lenguaje, Kairós, Barcelona.

20/2/26

El mundo al revés

Por Eduardo Galeano

El 20 de marzo del año 2003, los aviones de Irak bombardearon los Estados Unidos.

            Tras las bombas, las tropas iraquíes invadieron el territorio norteamericano.

Hubo numerosos daños colaterales. Muchos civiles estadounidenses, en su mayoría mujeres y niños, perdieron la vida o fueron mutilados. Se desconoce la cifra exacta, porque la tradición manda contar las víctimas de las tropas invasoras y prohíbe contar las víctimas de la población invadida.

La guerra fue inevitable. La seguridad de Irak, y de la humanidad entera, estaba amenazada por las armas de destrucción masiva acumuladas en los arsenales de los Estados Unidos.

Ningún fundamento tenían, en cambio, los rumores insidiosos que atribuían a Irak la intención de quedarse con el petróleo de Alaska.

Fuente: Galeano, E. (2012), Los hijos de los días, Siglo Veintiuno, Buenos Aires. 

13/2/26

La libertad y los cigarrillos

Por Peter Singer

Las discusiones sobre hasta dónde puede llegar el Estado para favorecer la salud de su población suelen empezar con un principio de John Stuart Mill, según el cual la capacidad coercitiva del Estado debe limitarse a acciones que impidan hacer daño a otros. En la actualidad, Mill podría aceptar requisitos de avisos sanitarios en los paquetes [de cigarrillos], incluso ilustraciones gráficas de pulmones enfermos, si esto ayudara a las personas a tener clara la decisión que están tomando; pero rechazaría cualquier prohibición.

En todo caso, la defensa de Mill de la libertad individual presupone que los individuos son los mejores jueces y guardianes de sus intereses, idea que hoy día raya en el candor. La creación de las técnicas publicitarias modernas indica una diferencia importante entre la época de Mill y la nuestra. Las empresas han aprendido a vender productos dañinos recurriendo a nuestros inconscientes deseos de estatus, atractivo y aceptación social. Como consecuencia de ello, nos sentimos atraídos por un producto sin saber muy bien por qué. Y los fabricantes de cigarrillos han aprendido a manipular las propiedades de su mercancía para elevar al máximo su condición adictiva.

Las imágenes gráficas del daño provocado por el tabaco pueden contrarrestar el poder de estas apelaciones al subconsciente y, de este modo, facilitar una decisión más reflexiva y ayudar a la gente a atenerse a la resolución de dejar de fumar. Por tanto, en vez de rechazar estas leyes con el argumento de que restringen la libertad, deberíamos apoyarlas por su utilidad para igualar las condiciones entre los individuos y las grandes empresas que no tienen intención alguna de basarse en nuestra capacidad para razonar y reflexionar. La exigencia de que los cigarrillos se vendan en paquetes simples con advertencias sanitarias e imágenes gráficas equivale a legislar sobre igualdad de oportunidades para el ser racional que llevamos dentro.

Singer, P. (2016), Ética para el mundo real, Antoni Bosch, Barcelona.

6/2/26

El derecho al saqueo

Por Eduardo Galeano

En el año 2003, Samir, un veterano periodista de Irak, estaba visitando algunos museos de Europa.

Museo tras museo, encontraba maravillas escritas en Babilonia, héroes y dioses tallados en las colinas de Nínive, leones que habían volado desde Asiria...

Alguien se acercó, le ofreció ayuda:

¿Llamo a un médico?

Samir, agachado, tenía la cara estrujada entre las manos.

Tragándose las lágrimas, balbuceó:

No, por favor. Estoy bien.

Y después, explicó:

Simplemente me duele ver cuánto han robado y cuánto robarán.

Dos meses después, las tropas norteamericanas lanzaron su invasión. El Museo Nacional de Bagdad fue desvalijado. Se perdieron ciento setenta mil obras.

Fuente: Galeano, E. (2016), El cazador de historias, Siglo XXI, Ciudad de México.