13/2/26

La libertad y los cigarrillos

Por Peter Singer

Las discusiones sobre hasta dónde puede llegar el Estado para favorecer la salud de su población suelen empezar con un principio de John Stuart Mill, según el cual la capacidad coercitiva del Estado debe limitarse a acciones que impidan hacer daño a otros. En la actualidad, Mill podría aceptar requisitos de avisos sanitarios en los paquetes [de cigarrillos], incluso ilustraciones gráficas de pulmones enfermos, si esto ayudara a las personas a tener clara la decisión que están tomando; pero rechazaría cualquier prohibición.

En todo caso, la defensa de Mill de la libertad individual presupone que los individuos son los mejores jueces y guardianes de sus intereses, idea que hoy día raya en el candor. La creación de las técnicas publicitarias modernas indica una diferencia importante entre la época de Mill y la nuestra. Las empresas han aprendido a vender productos dañinos recurriendo a nuestros inconscientes deseos de estatus, atractivo y aceptación social. Como consecuencia de ello, nos sentimos atraídos por un producto sin saber muy bien por qué. Y los fabricantes de cigarrillos han aprendido a manipular las propiedades de su mercancía para elevar al máximo su condición adictiva.

Las imágenes gráficas del daño provocado por el tabaco pueden contrarrestar el poder de estas apelaciones al subconsciente y, de este modo, facilitar una decisión más reflexiva y ayudar a la gente a atenerse a la resolución de dejar de fumar. Por tanto, en vez de rechazar estas leyes con el argumento de que restringen la libertad, deberíamos apoyarlas por su utilidad para igualar las condiciones entre los individuos y las grandes empresas que no tienen intención alguna de basarse en nuestra capacidad para razonar y reflexionar. La exigencia de que los cigarrillos se vendan en paquetes simples con advertencias sanitarias e imágenes gráficas equivale a legislar sobre igualdad de oportunidades para el ser racional que llevamos dentro.

Singer, P. (2016), Ética para el mundo real, Antoni Bosch, Barcelona.

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