Por Eduardo Galeano
En
el año 2003, Samir, un veterano periodista de Irak, estaba visitando algunos
museos de Europa.
Museo tras museo, encontraba maravillas
escritas en Babilonia, héroes y dioses tallados en las colinas de Nínive,
leones que habían volado desde Asiria...
Alguien se acercó, le ofreció ayuda:
–¿Llamo a un médico?
Samir, agachado, tenía la cara estrujada
entre las manos.
Tragándose las lágrimas, balbuceó:
–No, por favor. Estoy bien.
Y después, explicó:
–Simplemente me duele ver cuánto han
robado y cuánto robarán.
Dos meses después, las tropas
norteamericanas lanzaron su invasión. El Museo Nacional de Bagdad fue
desvalijado. Se perdieron ciento setenta mil obras.
Fuente:
Galeano, E. (2016), El cazador de historias, Siglo XXI, Ciudad de
México.
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