Por Eduardo Galeano
1774
San
Andrés Itzapan
…
Los
indios están obligados a escupir cada vez que nombran a cualquiera de sus
dioses.
Están obligados a bailar danzas nuevas, el
Baile de la Conquista y el Baile de Moros y Cristianos, que celebran la
invasión de América y la humillación de los infieles.
Están obligados a cubrir sus cuerpos,
porque la lucha contra la idolatría es también una lucha contra la desnudez, la
peligrosa desnudez que produce en quien la contempla, según el arzobispo de
Guatemala, mucha lesión en el cerebro.
Están obligados a repetir de memoria el
Alabado, el Avemaría y el Padrenuestro.
¿Se han hecho cristianos los indios de
Guatemala?
El fraile doctrinero de San Andrés Itzapan
no está muy seguro. Dice que ha explicado el misterio de la Santísima Trinidad
doblando un paño y mostrándolo a los indios: Mirad: un solo paño en tres
dobleces. Así también Dios es uno en tres. Y dice que los indios quedaron
convencidos de que Dios es de paño.
Los indios pasean a la Virgen en andas de
plumas, y llamándola Abuela de la Luz le piden cada noche que mañana traiga el
sol; pero con mayor devoción veneran a la serpiente que ella aplasta bajo el
pie. Ofrecen incienso a la serpiente, viejo dios que da buen maíz y buen venado
y ayuda a matar enemigos. Más que a san Jorge celebran al dragón, cubriéndolo
de flores; y las flores al pie del jinete Santiago rinden homenaje al caballo,
no al apóstol. Se reconocen en Jesús, que fue condenado sin pruebas, como
ellos; pero no adoran la cruz por ser símbolo de su inmolación, sino porque la
cruz tiene la forma del fecundo encuentro entre la lluvia y la tierra.
Fuente:
Galeano, E. (1984), Memoria del fuego 2: Las caras y las máscaras,
Siglo Veintiuno, Buenos Aires.