6/9/08

La hipnosis y la memoria

Por Michael R. Nash

Puede que en ninguna otra cuestión haya generado la hipnosis más controversia que en la de la "recuperación" de la memoria. La psicología tiene establecido que los seres humanos son bastante capaces de discernir si un suceso ha ocurrido realmente o si sólo se lo han imaginado. Pero en algunas circunstancias nos falla tal discernimiento: podemos llegar a creer (o ser inducidos a creer) que nos ha ocurrido algo, sin que en realidad haya sido así. Uno de los indicios clave al que los seres humanos parecen recurrir para hacer la distinción entre lo real y lo imaginado es el de la experiencia del esfuerzo. Parece como si, al codificar un recuerdo, una ‘etiqueta’ nos indicase la cantidad de esfuerzo empleado: si el evento es etiquetado como habiendo supuesto por nuestra parte una buena proporción de esfuerzo mental, tendemos a interpretarlo como fruto de nuestra imaginación; si es etiquetado como habiendo requerido relativamente poco esfuerzo mental, tendemos a interpretarlo como algo que nos ocurrió en realidad. Dado que un importante distintivo de la hipnosis es precisamente la sensación de falta de esfuerzo, compréndese que los hipnotizados puedan confundir tan fácilmente un imaginado suceso pretérito con algo en verdad sucedido hace mucho. Y también así es posible que algo meramente imaginado pueda llegar a introducirse como un episodio en la historia de nuestra vida.

Este efecto ha sido comprobado en numerosos estudios. Por ejemplo, a sujetos a los que se ha hipnotizado con facilidad se les suele poder inducir a que refieran con toda suerte de detalles acontecimientos de los primeros meses de su vida, aun cuando en realidad tales eventos nunca ocurrieran y por más que, sencillamente, los adultos no tengan ninguna posibilidad de recordar la primera infancia. Cuando se les propone regresar a la infancia, los sujetos muy hipnotizables se comportan de una manera más o menos infantil, son con frecuencia muy emotivos y pueden después insistir en que han estado reviviendo de veras su infancia. Pero las investigaciones confirman que esas respuestas no son en modo alguno auténticamente infantiles. No lo son siquiera la pronunciación, los gestos, la emoción, la percepción, el vocabulario, las formas de pensar. Esas actuaciones tienen tan poco de infantiles como las de los adultos cuando juegan a remedar a los niños. Resumiendo, en la hipnosis no hay nada que capacite al sujeto para superar la naturaleza y las limitaciones básicas de la memoria humana; a nadie le permite exhumar recuerdos que tengan decenios de antigüedad ni recorrer hacia el pasado, desandándolo, el desarrollo de su existencia.

Fuente: http://www.investigacionyciencia.es/solo_articulo.asp?indice=0

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