1/8/08

Actuar, todos, de manera diferente

Por Noam Chomsky

Fuera de los ideólogos, la academia y la prensa, nadie piensa que el capitalismo sea un sistema viable, y nadie lo ha pensado en los últimos sesenta o setenta años… o quizá nunca.



De acuerdo con su aspecto interno, una empresa o un consorcio es una estructura fascista.



Israel no es un país pequeño; es un apéndice de la superpotencia mundial, de manera que hace lo que Estados Unidos le permite.



Predicar la no violencia es fácil, y sólo podemos tomarlo en serio cuando se trata de alguien como [el pacifista y activista de larga trayectoria] Dave Dellinger, quien se coloca al lado de la víctima.



Siempre ha existido el racismo, pero el concepto se desarrolló en el contexto del colonialismo.



En Estados Unidos está prohibido hablar de diferencias de clase; de hecho, sólo dos grupos pueden permitirse el lujo de tener conciencia de clase: la comunidad empresarial –furibundamente consciente de ello- y los sectores gubernamentales encargados de la planificación.



Cuando nos adentramos en patrones culturales y sistemas de creencias, la opinión del vecino en la parada del autobús es tan válida como la del científico más connotado.



Cualquier ser pensante sabe por propia experiencia casi todo lo que es posible comprender sobre el ser humano –como actúa y por qué. No es física cuántica.



Tres cuartas partes de la población estadounidense cree literalmente en los milagros.



Sólo si todos actuamos de manera diferente podremos lograr el beneficio colectivo.

Fuente: Chomsky, N. (1994), Pocos prósperos, muchos descontentos, Siglo veintiuno editores, México.

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