13/4/08

Nada es más difícil que morir a tiempo

Por Régis Debray

La sangre de los mártires como semilla de los héroes de mañana, el sacrificio como valor supremo, la redención mediante la muerte son fantasmas muy útiles sobre todo cuando se trata de hacer la revolución en países católicos. Y no solo son útiles sino además válidos hasta cierto punto: el hombre está hecho de tal modo que no se mueve sino a base de ejemplos, y un muerto es siempre más ejemplar que un vivo.

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Es verdad que nada en este mundo es más difícil que morir a tiempo.

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La retórica política conjuga todos los verbos en tiempo futuro, mientras que la novela no se ocupa sino del presente, y sobre eso hay mucho que hacer, pues en general de lo que menos se habla es de [la] realidad.

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Mientras Cuba exista –y ya nadie la podrá destruir- la izquierda latinoamericana no será jamás reducida a la impotencia.

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Más grave que sufrir una derrota, es cerrar los ojos y callarse sobre los errores que la hicieron posible.

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El Che nos recuerda que nada, en cualquier lugar del mundo, puede impedir que un puñado de hombres resueltos cambie el orden de las cosas.

Fuente: García Márquez, Por la libre, Norma, Colombia, 1992.

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