3/4/08

LA REVOLUCIÓN DE LOS VELOS

Por Yolanda Vega

En Irán las mujeres no pueden ser juezas ni candidatas a la presidencia del país. El testimonio que una mujer presta en un tribunal vale menos que el de un hombre. Los hombres pueden practicar la poligamia; las mujeres no. La edad legal del matrimonio es de 13 años, pero un padre puede casar a una hija a una edad más temprana.

Frente a la discriminación legal que ilustran estos ejemplos se han levantado las mujeres iraníes que, desde hace algunos años, protagonizan una revolución silenciosa, que cuenta con el apoyo de Amnistía Internacional.

ORÍGENES DEL MOVIMIENTO

Uno de los aspectos positivos de la Revolución de 1979 fue el fomento de la alfabetización de las niñas y mujeres iraníes. De hecho, la mayoría de las personas que ingresan actualmente en la universidad son mujeres.

La presidencia del reformista Jatamí (1997-2005) impulsó el movimiento femenino promoviendo la formación de ONG que trabajasen por los derechos de las mujeres y de los menores. El número de estas organizaciones pasó de 67 en 1997 a 480 en 2005. A su vez, el Parlamento vigente entre 2000 y 2004 también aprobó algunas leyes que mejoraron la situación de las mujeres.

A pesar de que las elecciones legislativas de 2004 y las presidenciales de 2005 inauguraron una nueva etapa de restricciones, muchas mujeres ya no estaban dispuestas a soportar calladas la discriminación e iniciaron una movilización sin precedentes. Han hecho patente su protesta de las formas más diversas, presentándose como candidatas a las elecciones presidenciales (frente a la prohibición oficial) o asistiendo a un partido de fútbol, algo que también tienen prohibido.

Las autoridades han respondido a esta movilización con represión, acoso, intimidación y detenciones de defensores y defensoras de los derechos de las mujeres.

El Día de la Mujer de 2006, la policía dispersó a golpes a las mujeres que se manifestaban en Teherán. Meses después, decenas de personas que protestaban pacíficamente por aquella actuación policial fueron detenidas.

Desde entonces, la campaña se ha intensificado y han sido clausuradas webs como Zanestan (de la ONG Centro Cultural de Mujeres) y la influyente revista mensual Zanan (“Mujeres”) que se publicaba desde hacía 16 años.

CAMPAÑA POR LA IGUALDAD

Lejos de rendirse, las activistas decidieron implicar en su lucha a amplios sectores de la población. El 27 de agosto de 2007 lanzaron la Campaña por la Igualdad, que tiene como objetivo conseguir un millón de firmas de iraníes contra la discriminación de las mujeres ante la ley.

Decenas de personas voluntarias han viajado a todos los rincones del país para hablar con las mujeres en sus casas, en los parques, en la universidad, en centros de salud, en reuniones religiosas... Escuchan sus problemas y les transmiten la necesidad de que haya una reforma legal para acabar con la discriminación.

La Campaña, insisten sus integrantes, respeta la Constitución iraní y la ley islámica. Y ya han conseguido que algunos juristas islámicos se hayan pronunciado a favor de reformar las leyes que discriminan a las mujeres.

Las autoridades han respondido igualmente a esta Campaña con más represión, y muchos activistas –mujeres y hombres– han sido encarcelados y amenazados.

IRÁN DEBE RESPETAR EL DERECHO INTERNACIONAL

Como Estado Parte en el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, Irán tiene la obligación de respetar el derecho a la libertad de expresión, de reunión pacífica y de asociación.

Las autoridades iraníes están incurriendo en una grave violación de sus compromisos internacionales al no defender esos derechos, permitir que la policía haga uso excesivo de la fuerza contra los manifestantes, mantener detenidas a personas durante largos periodos sin cargos ni juicio, y no investigar debidamente las denuncias de maltrato a personas detenidas.

Fuente: http://www.amnesty.org/sites/amnesty.org/files/PUBLIC/documents/LaRevista/revista90.pdf

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