22/2/08

El mundo se hunde cuando oímos la verdad

Por Fidel Castro

Nos casaron con la mentira y nos obligaron a vivir con ella, y por eso parece que el mundo se hunde cuando oímos la verdad.

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Quien traiciona al pobre, traiciona a Cristo.

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¿Por qué las ideas de la justicia social tienen que chocar con las creencias religiosas? ¿Por qué tienen que chocar con el cristianismo? […] Yo conozco bastante de los principios cristianos y de las prédicas de Cristo. Tengo mi concepto de que Cristo fue un gran revolucionario. ¡Ese es mi concepto! Era un hombre cuya doctrina toda se consagró a los humildes, a los pobres, a combatir los abusos, a combatir la injusticia, a combatir la humillación del ser humano. Yo diría que hay mucho en común entre el espíritu, la esencia de su prédica y el socialismo.

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Hay muchas personas en este mundo que se llaman cristianas y hacen cosas horribles. Pinochet, Reagan y Botha, para citar unos pocos ejemplos, se consideran cristianos.

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Cuando surge la Revolución, entonces el pueblo empieza a ser soldado, el pueblo empieza a ser funcionario, el pueblo empieza a ser administrador, el pueblo empieza a ser parte del orden social, empieza a ser parte del Estado, parte de la autoridad; de modo que si allá a principios del siglo XVIII un rey absolutista de Francia pudo decir: “El Estado soy yo”, en 1959, cuando triunfa la Revolución, cuando el pueblo llega al poder, cuando el pueblo se arma y cuando el pueblo defiende el país, entonces el ciudadano común y corriente de nuestro país pudo decir: “El Estado soy yo”.

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Yo pienso que la revolución es una obra que debe ser perfeccionada; algo más, una obra de arte.

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Entiendo que amor al prójimo es solidaridad.

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El Che era un hombre de una gran integridad personal y política, de una gran integridad moral.

Fuente: Frei Betto, Fidel y la religión, Oficina de Publicaciones del Consejo de Estado, Cuba, 1985.

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