16/12/07

Ciencia

Por José Manuel Sánchez Ron

A veces es mejor ir cuesta abajo que cuesta arriba.

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Hablar del agua es tanto como hablar de nosotros mismos; al fin y al cabo, el 77,2 por ciento de nuestro cuerpo está formado por agua, que cubre, además, tres cuartas partes de nuestro planeta.

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Tal vez así, sufriéndolo en nuestro entendimiento, seamos más generosos con los que lo padecen.

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Y el que desprecia, o no es capaz de comprender, el pasado no tiene futuro, aunque tenga presente.

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[S]e conocen 216 tipos diferentes de células humanas

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A veces la fe es producto de la necesidad.

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En los seres humanos existen unos 30.000 genes diferentes, cada uno agrupando entre 2.000 y 2.000.000 de pares de nucléotidos.

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La ciencia nos hace más sabios, y, en consecuencia mejores, pero no siempre, o no necesariamente, más humanos.

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Comprendemos mucho mejor los primeros instantes del universo, o la fuerzas que afectan a las partículas más básicas de la naturaleza, que a nuestro propio cerebro, el órgano que hace posible –paradoja entre las paradojas- que seamos capaces de semejantes comprensiones.

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Newton fue el grande entre los grades, la mente más poderosa –científica, sin duda, pero acaso también desde cualquier punto de vista- que ha conocido la historia.

Fuente: Sánchez Ron, DICCIONARIO DE LA CIENCIA, Crítica, Barcelona, 2006.

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